Las personas más creativas y capacitadas
pueden sentirse frustradas si se ven confinadas a trabajos monótonos o de
escritorio en que se desaprovechan sus posibilidades. Es el caso de
tantos graduados universitarios que deben trabajar de ordenanzas,
administrativos, taxistas o remiseros desaprovechando sus verdaderas
posibilidades.
Esos trabajos subvaluados pueden a su vez
producirles ansiedad, depresión y estrés, que repercuten negativamente en su
salud. La actual crisis económica mundial no da mucha oportunidad de elegir a
las personas y éstas tienen que ganarse la vida como pueden, ningún trabajo es
indigno.
En sí misma la búsqueda de un trabajo es
una experiencia estresante y la situación de desempleo genera angustia en aumento
que se prolonga por meses si la persona no consigue un trabajo y/o puede
enfermar.
Es un problema del huevo o la gallina,
porque mientras las condiciones económicas mundiales sigan siendo inciertas
habrá que trabajar de cualquier cosa.
La incertidumbre sobre el futuro
familiar, laboral y social es una situación enfermiza donde se pierden todos
los parámetros de una vida digna. Por eso se entiende fácil que los
manifestantes de todo el mundo deseen hacer valer sus derechos y por ese mismo
motivo la revista TIME los eligió como el personaje del año 2011. La crisis es
una ruptura de las posibilidades normales y de los recursos que permiten la
armonía social. La crisis produce inseguridad y violencia que son la última
respuesta de los excluidos.

