martes, 24 de noviembre de 2015

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

¿Por qué este Día internacional?
Debido a que:

  • La violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos
  • La violencia contra la mujer es consecuencia de la discriminación que sufre, tanto en leyes como en la práctica, y la persistencia de desigualdades por razón de género
  • La violencia contra la mujer afecta e impide el avance en muchas áreas, incluidas la erradicación de la pobreza, la lucha contra el VIH/SIDA y la paz y la seguridad
  • La violencia contra las mujeres y las niñas se puede evitar. La prevención es posible y esencial
  • La violencia contra la mujer sigue siendo una pandemia global. Hasta un 70% de las mujeres sufren violencia en su vida.

La campaña comienza el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y termina el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos. Esta campaña tiene como objetivo llamar a la acción para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas en todo el mundo.

Organización de las Naciones Unidas

martes, 17 de noviembre de 2015

Hombres descolocados-Estela Maidac

 Por Estela Maidac *
Los cambios culturales y los cambios que ha experimentado el lugar de la mujer en la sociedad han provocado la descolocación de muchos hombres. Ha perdido vigencia lo que, en 1949, en El segundo sexo, escribió Simone de Beauvoir: “Nos preguntamos qué es una mujer; para un hombre la pregunta no se plantea; la masculinidad es autoevidente”. Hoy la masculinidad ya no es autoevidente. En las últimas décadas la prolongación de esa etapa llamada socialmente adolescencia y la pérdida de los ritos de iniciación desdibujaron el pasaje que ofrecía semblantes identitarios. Por otra parte, la imagen del hombre como proveedor y sostén de familia se derrumbó. Las propias mujeres son a veces portadoras de mandatos desvalorizadores, además de ser desvalorizadas por esa disociación (“la madre” y “la puta”) que suele producirse en la masculinidad.
X llegó al análisis luego de la siguiente situación: luego de empezar a convivir con su novio, ella insistió en proponerle “tener un gatito”. La negativa de él era cada vez más fuerte, a lo que ella le dijo algo así como: “Entonces, separémonos”. Esa noche, él no llegaba y ella se fue a dormir. De golpe se siente sacada de la cama y arrastrada por la casa agarrada de los pelos. El grita desaforadamente acerca del planteo de ella de separarse. La golpea y la deja tirada y llorando se dirige al teléfono a llamar a su madre diciéndole que X lo quiere dejar. Ella aprovecha y sale corriendo de la casa. Toma un taxi y se va a casa de una amiga. Al día siguiente su padre la acompaña a hacer la denuncia. Esta situación la llevó a pedir análisis en el que llegó a ver que, por su parte, había desestimado que él se drogaba y solía tener reacciones violentas.
Cotidianamente los medios nos presentan casos de femicidio. Es innegable que en las últimas décadas el mundo ha cambiado radicalmente a causa de la globalización. Las pautas culturales de cada país o región tienden a borrarse. Pensemos que cuando se inició la era industrial era tal la necesidad de mano de obra que hasta se incorporaron al mundo del trabajo a las mujeres y a los niños. El número de puestos de trabajo empezó a reducirse consecuencia de la aplicación de políticas neoliberales. Ahora las mujeres se transformaron en competencia para los hombres en el actual mercado laboral. Me pregunto si esta pérdida de lugar a nivel social no fue generando cierta feminización de los hombres que no se sienten a la altura de responder a lo que la sociedad les exige.
Los hombres tienen poca chance de encarnar amos. Ellos también son víctimas aunque no dejan de ser responsables de sus actos. Pienso esto como la cara feroz de la no relación sexual a la que el amor hecha un manto de pacificación. Lacan dice que el discurso capitalista forcluye el amor y pone al desnudo lo peor. No se refiere al amor pura idealización que vira en un instante al odio sino ese amor que acepta la falta en el partenaire expresado como: “Dar lo que no se tiene a alguien que no lo es”.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Buffalo Bill y Toro Sentado en mi niñez


LAMAGAHOY DICE

Ana:

Tu historia de Buffalo Bill y Toro Sentado me lleva a mi niñez en que los niños jugábamos a los cowboys, leíamos historietas y veíamos las series del far west por la tele. Jugábamos a los indios y soldados, al duelo de pistoleros y otras similares.

Buffalo Bill, Will Bill Hickok, Billy The Kid, Jesse James, Doc Halliday y otros eran los personajes de las películas que veíamos en los repletos cines barriales y después en la televisión.

Ignorábamos en la década de 1950 que estos personajes además de aparecer en historietas, eran parte de la historia del Oeste norteamericano.
Para nosotros solo eran parte de nuestros juegos y comics.

Claro que como todos los niños no seguíamos guión alguno. Es claro que los Sheriff eran los buenos, los vaqueros trabajadores y todos se complicaba cuando aparecían los pistoleros, pero esto podía cambiarse.
Podrá decirse ahora que estábamos sometidos a la influencia cultural de EE.UU., pero como niños para nosotros había "buenos" y "malos" y eso lo decidíamos entre todos nosotros.

Es que me hiciste recordar mi niñez, también influida por juegos basados en la Segunda Guerra Mundial.

Pibes, chavales, pebetes, niños, la imaginación avivada y la capacidad de cosntruir mil historias de ficción "de jugando".

Maravillosos Siempre.

Beso grande.

23 JUNIO, 2013

Ana DICE

Víctor que maravillosa la infancia donde todo era intentar vivir las historias de nuestros héroes. Besos.


23 JUNIO, 2013

sábado, 31 de octubre de 2015

Cafetín de Buenos Aires

Cafe de los angelitos

EL CAFÉ: UN CAMBIO VISIBLE
Cómo olvidarte en esta queja,
cafetín de Buenos Aires,
si sos lo único en la vida
que se pareció a mi vieja...
En tu mezcla milagrosa
de sabihondos y suicidas,
yo aprendí filosofía... dados... timba...
y la poesía cruel
de no pensar más en mí.

Tango Cafetín de Buenos Aires, Mores-Discepolo, 1948

Hace algunos años todas las tardes en Buenos Aires varios cientos de bares y café se veían invadidos por miles de varones que en grupos de 3 a 7 charlaban y señalaban su presencia por el infaltable humo de su cigarrillo que imperó por varias décadas en mi país (hasta la década de 1990) Permanecían en ellos algunas horas y en general como dice el tango, hablaban, filosofaban. Los temas preferidos por estas reuniones de hombres eran la política, el fútbol, las mujeres, el mundo ancho y ajeno y por eso los bares no le gustaban a las dictaduras. Desde el café "se arreglaba" el mundo. 
El pocillo de café barato y muchas veces pagados por los amigos, sí, el café era barato.
Más rara era la presencia de mujeres que cuando concurrían se ubicaban por lo general en los “reservados”  Alicia Moreau de Justo, una mujer, entró al Tortoni recién en 1935.  
Aunque obvio, estos lugares solían no tener televisores hasta los 90'
Es otra de las tantas postales del Buenos Aires antiguo que ya no puede observarse.
Antes las mujeres no se interesaban por el fútbol y no iban a la cancha a ver el partido pero eso ahora ha cambiado.
Claro que quedan café y bares en Buenos Aires pero no son los que menciona el tango: escuela de todas las cosas, lugar de aguante, psicoterapia de grupo, consumo mínimo a un café, “lo varonil” tan desprestigiado hoy en día, tan sospechado de machismo.

Ver más en http://lamagahoy.blogspot.com.ar/2014/11/nostalgias-de-mi-ninez.html



miércoles, 14 de octubre de 2015

Psicoanálisis del Internet

Psicoanálisis del Internet
En el “Seminario Aún” Lacan señala que el objeto “a” no puede dar cuenta de lo real. En este sentido el goce es un límite y por ello “sólo se interpela, se evoca, acosa o elabora a partir de un semblante”. Este pequeño texto nos invita entonces a la reflexión, a la luz del uso actual de las nuevas tecnologías.


                       


   La creciente virtualización de las relaciones humanas vía el Internet –twitter,Facebook, etc.- tiene relación con el profundo temor que nos despiertan los otros en sus versiones “reales” y para brindar la mejor máscara disponible, sin exponernos.   Para ilustrar mi concepto me fundamento en bibliografía fácil de obtener:
  “El sufrimiento nos amenaza por tres lados: desde el propio cuerpo que, condenado a la decadencia y a la aniquilación, ni siquiera puede prescindir de los signos de alarma que representan el dolor y la angustia; del mundo exterior, capaz de encarnizarse en nosotros con fuerzas destructoras omnipotentes e implacables; por fin, de las relaciones con otros seres humanos. El sufrimiento que emana de esta última fuente quizá nos sea más doloroso que cualquier otro; tendemos a considerarlo como una adición más o menos gratuita, pese a que bien podría ser un destino tan ineludible como el sufrimiento de distinto origen” (1)

  “Consideremos el modo en que los seres humanos en general se comportan afectivamente entre sí. Según el famoso símil de Schopenhauer sobre los puercoespines que se congelaban, ninguno soporta una aproximación demasiado íntima de los otros“[2]

  A estas dos consideraciones de Freud voy a agregar un extracto de Sergio Rodríguez:

  “De otro modo pero con resultados parecidos, el vínculo entre los chicos se torna cada vez más virtual vía computadoras. Cada vez juegan menos, mueven menos su cuerpo. Tempranamente entonces, se pierden en términos comparativos, lazos sociales y ejercicio y disposición de los cuerpos. El ser hablante es cada vez menos hablante, y más, ser gozado. ¿Si cada vez es menos hablante, es cada vez menos humano? Todo parecería indicar, que es lo que está en la base, de la disgregación de culturas y sociedades. Se está perdiendo la humanidad, pero sin recuperación de los instintos que protegen a las otras especies animales” (3)

  “El sujeto puede tener exposición sin estar “realmente” expuesto, la ilusión de ser seguido, incluido, aceptado, en el espacio virtual. También puede ser objeto de la agresividad de parte de otros que se sientan amenazados con lo que piensa, cree, sostiene, que se genera en la relación de tensión con ese otro, al ser un juego de espejos” (4)

  Esta “asociación libre” de extractos de extractos selectos de la literatura me hacen pensar que:
1) Al ser la relación intersubjetiva real la mayor fuente de malestar
2) Al observar el Dilema del Erizo que plantea una dificultad vinculada con las cercanías y distancias entre los sujetos
3) El concepto de “disgregación social” y pérdida de humanidad de S. Rodríguez
4) El “como si” del Internet mencionado por Isela Segovia

  Se conforman lazos virtuales para evitar la esencia o consecuencias de los encuentros reales que implican tres sentidos humanos que quedan afuera del Internet (tacto, olfato, gusto) por temor a mostrarnos y porque en Internet todo puede “corregirse”, Photoshopvirtual mediante.


Bibliografía

1) “El Malestar en la Cultura”, S. Freud (1930)
2) “Psicología de las Masas y Análisis del Yo”, S. Freud (1921)
4) “Dejar de estar, ¿dejar de ser? Redes sociales, una breve mirada”. Isela Segovia. ICongreso Elsigma. http://www.elsigma.com/articulos-congreso/dejar-de-estar-dejar-de-ser-redes-sociales-una-breve-mirada/12821


domingo, 11 de octubre de 2015

POLITICA: ALFOMBRAS QUE APUNAN

Siendo muy joven y sin experiencia tuve como compañero de trabajo una persona que había tenido altos cargos gubernamentales, antes que yo mismo hiciera mi experiencia en política años después. Terminó trabajando conmigo debido a un golpe militar que lo obligó a volver a su oficio: en ese momento de los 70’ no le quedaba otra.
Y fue este compañero quien ante mis dudas me explicó una teoría que daba cuenta de por qué muchos funcionarios están tan lejos de la gente y tan alto: “la insolencia de los funcionarios” cita Shakespeare.
Decía que los candidatos políticos provienen de la gente pero el día que juran su cargo son provistos de una oficina con extensa alfombra o moquette y ese era el problema, porque estas malévolas alfombras son pegadas con un adhesivo, sí ese,  que “apuna” al funcionario cada día más en un estado tipo Nirvana (Alto High) y por eso se olvida de la gente, de sus deberes y de todo lo demás.
No tengo porque dudar de mi amigo: ese pegamento es el enemigo.


  

jueves, 8 de octubre de 2015

La tragedia del hombre que busca empleo: Aguasfuertes porteñas.

La tragedia del hombre que busca empleo

Por Roberto Arlt

La persona que tenga la saludable costumbre de levantarse temprano y salir en tranvía a trabajar o a tomar fresco, habrá a veces observado el siguiente fenómeno:

Una puerta de casa comercial con la cortina metálica medio corrida. Frente a la cortina metálica, y ocupando la vereda y parte de la calle, hay un racimo de gente. La muchedumbre es variada en aspecto. Hay pequeños y grandes, sanos y lisiados. Todos tienen un diario en la mano y conversan animadamente entre sí.

Lo primero que se le ocurre al viajante inexperto es de que allí ha ocurrido un crimen trascendental, y siente tentaciones de ir a engrosar el número de aparentes curiosos que hacen cola frente a la cortina metálica, más a poco de reflexionarlo se da cuenta de que el grupo está constituido por gente que busca empleo, y que ha acudido al llamado de un aviso. Y si es observador y se detiene en la esquina podrá apreciar este conmovedor espectáculo.
Del interior de la casa semiblindada salen cada diez minutos indivi­duos que tienen el aspecto de haber sufrido una decepción, pues irónicamente miran a todos los que les rodean, y contestando rabiosa y sintéticamente a las preguntas que les hacen, se alejan rumiando desconsuelo. Esto no hace desmayar a los que quedan, pues, como si lo ocurrido fuera un aliciente, comienzan a empujarse contra la cortina metálica, y a darse de puñetazos y pisotones para ver quien entra primero. De pronto el más ágil o el más fuerte se escurre adentro y el resto queda mirando la cortina, hasta que aparece en escena un viejo empleado de la casa que dice:

—Pueden irse, ya hemos tomado empleado.

Esta incitación no convence a los presentes, que estirando el cogote sobre el hombro de su compañero comienzan a desaforar desvergüenzas, y a amenazar con romper los vidrios del comercio. Entonces, para enfriar los ánimos, por lo general un robusto portero sale con un cubo de agua o armado de una escoba y empieza a dispersar a los amotinados. Esto no es exageración. Ya muchas veces se han hecho denuncias semejantes en las seccionales sobre este procedimiento expeditivo de los patro­nes que buscan empleados.
Los patrones arguyen que ellos en el aviso pidieron expresamente “un muchacho de dieciséis años para hacer trabajos de escritorio”, y que en vez de presentarse candidatos de esa edad, lo hacen personas de treinta .años, y hasta cojos y jorobados. Y ello es en parte cierto. En Buenos Aires, “el hombre que busca empleo” ha venido a constituir un tipo su¡ generis. Puede decirse que este hombre tiene el empleo de “ser hombre que busca trabajo”.
El hombre que busca trabajo es frecuentemente un individuo que oscila entre los dieciocho y veinticuatro años. No sirve para nada. No ha aprendido nada. No conoce ningún oficio. Su única y meritoria aspira­ción es ser empleado. Es el tipo del empleado abstracto. El quiere trabajar, pero trabajar sin ensuciarse las manos, trabajar en un lugar donde se use cuello; en fin, trabajar “pero entendámonos… decentemente”.

Y un buen día, día lejano, si alguna vez llega, él, el profesional de la busca de empleo, se “ubica”. Se ubica con el sueldo mínimo, pero qué le importa. Ahora podrá tener esperanzas de jubilarse. Y desde ese día, calafateado en su rincón administrativo espera la vejez con la paciencia de una rémora.

Lo trágico es la búsqueda del empleo en casas comerciales. La oferta ha llegado a ser tan extraordinaria, que un comerciante de nuestra amis­tad nos decía:
—Uno no sabe con qué empleado quedarse. Vienen con certificados. Son inmejorables. Comienza entonces el interrogatorio:
—¿Sabe usted escribir a máquina?
—Sí, ciento cincuenta palabras por minuto.
—¿Sabe usted taquigrafía?
—Sí, hace diez años.
—¿Sabe usted contabilidad?
—Soy contador público.
—¿Sabe usted inglés?
—Y también francés.
—¿Puede ofrecer una garantía?
—Hasta diez mil pesos de las siguientes firmas.
—¿Cuánto quiere ganar?
—Lo que ustedes acostumbran pagar.
—Y el sueldo que se les paga a esta gente -nos decía el aludido comerciante— no es nunca superior a ciento cincuenta pesos. Doscientos pesos los gana un empleado con antigüedad… y trescientos… trescientos
es lo mítico. Y ello se debe a la oferta. 
Hay farmacéuticos que ganan ciento ochenta pesos y trabajan ocho horas diarias, hay abogados que son escri­bientes de procuradores, procuradores que les pagan doscientos pesos men­suales, ingenieros que no saben qué cosa hacer con el título, doctores en química que envasan muestras de importantes droguerías. Parece mentira y es cierto.


La interminable lista de “empleados ofrecidos” que se lee por las mañanas en los diarios es la mejor prueba de la trágica situación por la que pasan millares y millares de personas en nuestra ciudad. Y se pasan éstas los años buscando trabajo, gastan casi capitales en tranvías y estampillas ofreciéndose, y nada… la ciudad está congestionada de empleados. Y sin embargo, afuera está la llanura, están los campos, pero la gente no quiere salir afuera. Y es claro, termina tanto por acostumbrarse a la falta de empleo que viene a constituir un gremio, el gremio de los desocupados. Sólo les falta personería jurídica para llegar a constituir una de las tantas sociedades originales y exóticas de las que hablará la historia del futuro.