Mostrando las entradas con la etiqueta Psicolengua y humor. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Psicolengua y humor. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de octubre de 2015

Psicoanálisis del Internet

Psicoanálisis del Internet
En el “Seminario Aún” Lacan señala que el objeto “a” no puede dar cuenta de lo real. En este sentido el goce es un límite y por ello “sólo se interpela, se evoca, acosa o elabora a partir de un semblante”. Este pequeño texto nos invita entonces a la reflexión, a la luz del uso actual de las nuevas tecnologías.


                       


   La creciente virtualización de las relaciones humanas vía el Internet –twitter,Facebook, etc.- tiene relación con el profundo temor que nos despiertan los otros en sus versiones “reales” y para brindar la mejor máscara disponible, sin exponernos.   Para ilustrar mi concepto me fundamento en bibliografía fácil de obtener:
  “El sufrimiento nos amenaza por tres lados: desde el propio cuerpo que, condenado a la decadencia y a la aniquilación, ni siquiera puede prescindir de los signos de alarma que representan el dolor y la angustia; del mundo exterior, capaz de encarnizarse en nosotros con fuerzas destructoras omnipotentes e implacables; por fin, de las relaciones con otros seres humanos. El sufrimiento que emana de esta última fuente quizá nos sea más doloroso que cualquier otro; tendemos a considerarlo como una adición más o menos gratuita, pese a que bien podría ser un destino tan ineludible como el sufrimiento de distinto origen” (1)

  “Consideremos el modo en que los seres humanos en general se comportan afectivamente entre sí. Según el famoso símil de Schopenhauer sobre los puercoespines que se congelaban, ninguno soporta una aproximación demasiado íntima de los otros“[2]

  A estas dos consideraciones de Freud voy a agregar un extracto de Sergio Rodríguez:

  “De otro modo pero con resultados parecidos, el vínculo entre los chicos se torna cada vez más virtual vía computadoras. Cada vez juegan menos, mueven menos su cuerpo. Tempranamente entonces, se pierden en términos comparativos, lazos sociales y ejercicio y disposición de los cuerpos. El ser hablante es cada vez menos hablante, y más, ser gozado. ¿Si cada vez es menos hablante, es cada vez menos humano? Todo parecería indicar, que es lo que está en la base, de la disgregación de culturas y sociedades. Se está perdiendo la humanidad, pero sin recuperación de los instintos que protegen a las otras especies animales” (3)

  “El sujeto puede tener exposición sin estar “realmente” expuesto, la ilusión de ser seguido, incluido, aceptado, en el espacio virtual. También puede ser objeto de la agresividad de parte de otros que se sientan amenazados con lo que piensa, cree, sostiene, que se genera en la relación de tensión con ese otro, al ser un juego de espejos” (4)

  Esta “asociación libre” de extractos de extractos selectos de la literatura me hacen pensar que:
1) Al ser la relación intersubjetiva real la mayor fuente de malestar
2) Al observar el Dilema del Erizo que plantea una dificultad vinculada con las cercanías y distancias entre los sujetos
3) El concepto de “disgregación social” y pérdida de humanidad de S. Rodríguez
4) El “como si” del Internet mencionado por Isela Segovia

  Se conforman lazos virtuales para evitar la esencia o consecuencias de los encuentros reales que implican tres sentidos humanos que quedan afuera del Internet (tacto, olfato, gusto) por temor a mostrarnos y porque en Internet todo puede “corregirse”, Photoshopvirtual mediante.


Bibliografía

1) “El Malestar en la Cultura”, S. Freud (1930)
2) “Psicología de las Masas y Análisis del Yo”, S. Freud (1921)
4) “Dejar de estar, ¿dejar de ser? Redes sociales, una breve mirada”. Isela Segovia. ICongreso Elsigma. http://www.elsigma.com/articulos-congreso/dejar-de-estar-dejar-de-ser-redes-sociales-una-breve-mirada/12821


martes, 30 de junio de 2015

"El psicoanálisis ¡qué poco que hace!

"El psicoanálisis, ¡qué poco que hace! ¡Pero ese poco, cuánto que es!"
Marie Langer

Quería explicar un poco qué es el psicoanálisis y a poco de pensarlo recordé lo que les pasa a muchos analistas y psicólogos, que en medio de reuniones amistosas, sociales o familiares se encuentran con sujetos que les proponen una consulta “al paso” de algo que les pasa, como un acertijo y a boca de jarro, suele escucharse: -vos sabes lo que pienso- ¿vos me estás estudiando?-  los interlocutores cuentan sus sueños o creen que un mero título universitario nos permite saber lo que piensan como si viéramos una radiografía de lo que les ocurre y eso nos transformaría per se en scanners, adivinos, gurús o algo así, alguien con mucho poder, monstruoso realmente.
También es cierto que hay gente -cada vez menos- que teme a los profesionales de la salud mental y no le faltan motivos ni experiencias.
Este método como psicoterapia se vale de la palabra, de lo hablado, que no solo es escuchado por el profesional sino también por el paciente y es sorprendente lo que se puede deducir de uno mismo al escucharse.
La verdad es que saber lo que le pasa a alguien puede llevar bastante tiempo, a veces mucho tiempo y a veces no se sabe nunca. No somos chamanes ni adivinos, sin menoscabo por los mismos.
Hay analistas que usan técnicas más activas y otros de poca intervención, pero eso es cuestión de las diferentes escuelas existentes.
Los pacientes vienen por su angustia, por respaldo, curación, alivio y/o mejora, soledad, etc. Quienes vienen al consultorio tienen una “idea” o novela propia de la familia Psi. Muchas veces ya hicieron terapias o les contaron, vieron una serie, hicieron “vidas pasadas”, leyeron alguna revista o diario; otros cursaron psicología en la secundaria o facultad de económicas. Por lo general suelen investir al clínico de un poder que no posee, de un “supuesto saber”
El psicoanálisis no puede resolver todos los aspectos de la vida de una persona que responden a encrucijadas ambientales, económicas, psico-sociales, somáticas y otras que no son contempladas por esta teoría ya que no es una cosmovisión ni una teoría filosófica que lo explica todo, no pregona un “furor curandis”
Hay cantidad de cosas que se hablan y tratan con un paciente que no están en ningún libro porque cada paciente es un caso singular y particular, no se pueden buscar generalidades, aunque está de moda una psicologización de todo lo que ocurre, un reduccionismo extremo.
Por eso no es de extrañar que se usen fuera de sesión y en circuitos sociales o los medios masivos verdaderas interpretaciones “salvajes” que solo pueden ser consideradas agresiones o como lo dijo Arminda Aberastury “Toda interpretación fuera de sesión es una agresión”
El psicoanálisis está destinado: a hacer conciente lo inconciente y a evitar el sufrimiento neurótico pero el pensamiento de Freud puede aplicarse a otras esferas como la medicina o medicina psicosomática, al arte, las leyes y muchas más. 
Siendo esta una materia muy amplia y variada, busqué en Wikipedia y usaré la definición clásica de Freud que incluye, según resumen de LaPlanche y Pontalis, los siguientes aspectos:
A) Un método de investigación que consiste esencialmente en evidenciar la significación inconsciente de las palabras, actos, producciones imaginarias (sueños, fantasías, delirios) de un individuo. Este método se basa principalmente en las asociaciones libres del sujeto, que garantizan la validez de la interpretación. La interpretación psicoanalítica puede extenderse también a producciones humanas para las que no se dispone de asociaciones libres.
B) Un método psicoterapéutico basado en esta investigación y caracterizado por la interpretación controlada de la resistencia, de la transferencia y del deseo. En este sentido se utiliza la palabra psicoanálisis como sinónimo de cura psicoanalítica; ejemplo, emprender un psicoanálisis (o un análisis).
C) Un conjunto de teorías psicológicas y psicopatológicas en las que se sistematizan los datos aportados por el método psicoanalítico de investigación y de tratamiento

miércoles, 27 de mayo de 2015

LA PSICOLENGUA: Humor.



Sigmund Freud y su Hija Anna Freud.

Así como los argentinos hablamos un español muy particular al que preferimos llamar Castellano, que está lleno de palabras del lunfardo, o argot del español del Río de la Plata (mezcla de distintas lenguas europeas y autóctonas) también utilizamos términos que derivamos desde la psicología y el psicoanálisis al lenguaje cotidiano.
Así que si una mujer es coqueta y seductora para nosotros “histeriquea” que no es lo mismo que la dama sea una "Histérica" que se aplica a las que discuten elevando mucho la voz o son en general "disruptivas", equivalente a la "Conventiyera" del lunfardo. “Brígida” alude a su frigidez afectiva, flemática o dicho en español: con frialdad de trato o que no se entusiasma por nada.
También puedes impedir que te “psicopateen” que son todos los que te causan rabia por su accionar antisocial y que en un español menos pretencioso sería un: antipático vulgar o común. 
Ya sabemos que todos los que no piensan según las pautas oficiales o como nosotros son locos o Malvados.
Y si el caso es que no te tienen en cuenta, no te escuchan o no te dan bola, entonces es fácil deducir que estás frente a un "Esquizo" 
Puede ocurrirte que alguien quiera “Comerte la cabeza” que bien dicho sería convencerte, u obsesionarte o que encuentres algún “Sicótico” que por no pensar como tú, se transforma en un loco irremediable.
Puede que tu mujer sea una “Bipo” o bipolar, queriendo decir que cambia mucho de ánimo o de opinión o tal vez tienes una autoestima baja y requieres de una palmadota, pero alguna de tus novio/as podría ser una "Melanco" que alude a que llora con frecuencia o que recuerda tiempos mejores que los hay, los hay. A los Melancólicos de culto en las tribus urbanas se los llama "Emos" por ser muy emocionales. 
Recuerda que "Castrado" no es un insulto lacanés sino que alude a tu falta de valentía, digamos.
Debo advertirte, no obstante que si tu pareja se pone amarilla no se está volviendo japones/a ni está Somatizando, es una hepatitis, cuidado!
  
Y esto es todo por ahora. Yo me voy a sublimar y a intelectualizar en Diván, el terrible.  ¡No proyecten!
Esto lo podemos tomar como la lección 1. Porque la lección 2 tal vez no llegue nunca. 

Negaré para siempre haberlos conocido, lo negaré 3 veces, como Pedro a Jesús.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Artista iluminado: ¿Freud y su obsesión sexual?

Por muchos lados circula una graciosa creación que se titula ¿Qué hay en la mente de un hombre? que puede observarse en remeras, en artículos periodísticos, Internet muestra cientos de variaciones. 
Como demuestra este esclarecido artista -de la Gestalt y la buena forma- Sigmund Freud tenía una sola cosa en la cabeza, el sexo.

Así se tergiversa la teoría sexual de Freud que habla de la sexualidad en sentido amplio, como concepto novedoso y muy diversas etapas, pero no la equipara a la genitalidad ni la iguala a la relación sexual o coito, lejos de los desnudos claro está.  
En verdad como es una teoría un tanto difícil de entender, salvo que uno la estudie, tal vez parte de la resistencia que enfrenta el psicoanálisis tenga que ver con el golpe narcisista al enterarse que nuestro inconciente determina en gran parte muchas de las cosas que hacemos. 
Que los seres humanos están sobredeterminados en parte por "algo incontrolable" y ¡valga la expresión exagerada!
     
Que además Freud haya vivido unos 15 años como enfermo por cáncer o como afirma el cancerólogo argentino Dr. Shavelzon, por Mala Praxis por irradiación desmesurada de una afección benigna no tiene en cambio importancia alguna y nunca ha sido investigado en profundidad salvo por el citado médico, ahora olvidado. 

Que sufriera de una enfermedad prolongada con notorios síntomas bucales que dificultan mucho el habla, como era el caso de S. Freud, no parece haber llamado la atención a nadie. Este hombre debe haber sufrido mucho.  
Las enfermedades prolongadas y discapacitantes suelen acabar con todos los repertorios defensivos de los pacientes.

No sabemos con certeza cómo pudo soportar Freud esos años de discapacidad. 
Aunque los pícaros ya tienen sus respuestas en la sospechosa cocaína o en lo que se observa en la Figura-Fondo del inspirado dibujo que eligió a Freud como protagonista. 
El artista no era tonto.