domingo, 2 de septiembre de 2012

TIEMPO TUYO



Y te propongo que estos fines de semana se colmen de tiempo tuyo, ese que no se vende ni tiene precio, el que te fue asignado como ser libre, como tiene que ser y sin cadenas, días de placidez y descanso. De hacer nada, de nada.
De desenchufarse de lo que puede dañar; menos computadora, timbre y celular.

Y recuerdo que antes escribí, y repito:

Despierto y no pasa nada salvo los acordes de una balada.
Todo está en calma, hay mucha luz en mi alma.
Me quedo un largo rato quieto, miró despacio mi imagen en el espejo y me gusta mi reflejo.
Me baña el calor de mi cuerpo anhelante, un ser vivo totalmente deseante.

No recuerdo si soy hombre o mujer, flaco o gordo, joven o viejo, pobre o rico, lindo o feo, alto o cortito; mis músculos duermen todavía...No sé donde estoy o si tengo dinero, si estoy o no enamorado... peor, ¡no me interesa!
Mi mujer se despereza. Y mi entero ser bosteza.

Lo único que en verdad me importa... digamos, que es fin de semana, quieto, sin horarios, sin dictadorzuelos, sin jefes napoleónicos, sin apuros, sin humos, sin ruidos, sin gente con ganas de apurarme, mientras mi cuerpo disfruta de gozarme.

Floto, reposo, hago la plancha, estoy dentro de alguna nube, estoy calmo... como esos veranos cuando el sol me baña cálido, reposo muy sano. Anclado en la cama, miro a la ventana mientras un gorrión levanta vuelo junto a la persiana, solo un anciano que se rasca la cabeza y una niña que pasa en bicicleta.

Sol, verde, paz, alguna que otra nube y un grito lejano de alguno canta un gol.

No logro comprender de qué sirve poseer... tener por tener. Hipotecar la vida en agonías por hora.

Quiero que el mundo comparta "esto".

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