lunes, 2 de julio de 2007

YO, SOY BUENO, TÚ ERES MALO


Así es. El título define lo que desesperadamente tratamos de hacer todos los santos días. "Lo bueno lo soy, lo malo lo escupo".


No es la declaración de un niño rebioso porque alguien, le hurtó su juguete. Es una posición que casi todos tomamos, cuando nos erigimos en jueces de los demás, y, no nos engañemos... porque nos conviene. "Nosotros, los prohombres de la patria", "Yo soy pura bondad". Así nos definimos mientras recorremos el mundo dentro de una maratón de "Los Buenos y los Malos".


Esto está buenísimo para una película, donde uno siempre busca al malo, al perverso, al diferente. Como si estos mismos fueran idiotas y llevaran un cartel: "soy el malo".


¿Cuál es -con nombre y apellido- el que puede tirar la primera piedra?... y solo hablo aquí de nuestra vida cotidiana y de nuestros vecinos y afectos.

Claro que existe el mal, el hambre, la guerra, y todos los infiernos que, lamentablemente ya conocemos. Pero no los encarna la "pecadora de enfrente", el "jefe siniestro", el amigo "traidor", "Mi hija que me vuelve loco"... ni los vecinos.


No importa cuantas veces se diga, seguiremos tirando piedras todas las veces que se nos dé la gana, haciendo conventillos, hallando culpables...


Pero de una cosa pueden estar seguros : los verdaderos malos de la película en nuestras vidas cotidianas, están conformados por nuestros propios odios y miedos, y cuando no lo están, cuando son malos en realidad: nunca nos enteraremos!.


Los malos son malvados, no tontos, y mucho menos indolentes.



3 comentarios:

  1. Chico, nos vemos a la vuelta... Mi compu crepo, y destesto los cyber que huelen a tabaco y ruidosos de adolescentes jugando al Counter Strike.

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  2. hola victor:

    pues la verdad segun yo, ya habia entendido que para nada era la buena del cuento, pero de repente me salió lo farisea, y recogí piedras y las aventé, bien duras, hasta que me dí pena, de verdad, es realmente horrendo que me haya sentido yo con la capacidad de juzgar a alguien, y pues... q pena!!!

    Espero tener pocos de esos ataques de hiperjusticia propia, y mantenerme con el justo concepto de mi, es decir a las vivas, como diría san Pablo: "el que piense estar firme, mire que no caiga"

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  3. Acabo de leer tu post y le encuentro bastante razón, me parece que muchos de nosotros encarnamos en el otro algunas de las cosas a las que más tememos y odiamos, quizá hasta de nosotros mismos. Aún así pienso que en la vida existen personas con intensiones retorcidas pero que no siempre son todas y que es de mucha utilidad considerar nuestra propia falibilidad para fortalecer el respeto no solo a los demás sino hacia nosotros mismos.

    Creo que "el otro" siempre ha tenido que pagar los platos rotos del aprendizaje del "yo" a lo largo de la historia y en la incomprensión han nacido una serie de conflictos que se han podido resolver quizá de formas más eficaces.

    Lo que me llama la atención es como es que eso que has afirmado se ha ido considerando en el tiempo, es casi una actitud, una especie de conciencia de la responsabilidad que en epocas como la del romanticismo no se consideraba de forma plena.

    Saludos,

    Eduardo

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