sábado, 10 de febrero de 2007

LOS HOMBRES CASADOS (RELATO)



Algunos hombres casados, propios o ajenos, me producen ternura y bastante gracia.

Como chicos Grandes desean tenerlo todo, dos o tres matrimonios más dos o tres romances apasionados (novias), más todo el sexo casual que se les cruce.

Hasta han inventado empresas muy lucrativas, donde los citan urgente para un Congreso o una Convención de la empresa, en Brasil o Indonesia, al que deben acudir por algunos pocos días.

Estas empresas les proveen de todo lo que necesitan : los certificados del congreso, souvenirs y fotos del sitio donde estuvieron, fotografías de las cenas con todos los “ejecutivos” reunidos, los falsos boletos de avión y hasta un servicio de atención telefónica del hotel donde se “hospedan” para recibir los llamados de su mujer.

Se formaron estas empresas, organizaciones lucrativas, para que el “Romeo” en cuestión pueda pasarse una semana tranquilo, con su amante, en alguna playa propicia para un romance apasionado, pero sin alterar la felicidad conyugal.

Estos verdaderos prototipos son los que no usan anillos (porque “les molestan”), o se lo cambian de dedo o de mano, ni bien conocen una señorita. Una vez que están charlando entusiastas, le dicen a ella que van al baño, sacan el celular apurados para comunicarle a la mujer que otra vez le tocaron horas extras en la oficina, que tienen una reunión con la dirección, o que falleció un compañero.

Después le cuentan una historia atormentada de “separación inminente” a la presa, apenados y con gran tristeza. Su mujer “no los comprende”; se sienten muy infelices porque necesitan una “mujer de verdad”.

Los principiantes o más inocentes de ellos, no pierden oportunidad de enamorarse, llevan a su prometida a su casa para que conozca a la “bruja”, montan una escena infernal que dirigen como cineastas y en medio de la aventura, no pierden oportunidad de amar “apasionadamente” a las dos, porque se sienten “confundidos” y, claro, muy excitados!!.

La mayoría de estos hombres casados no permiten que nos miren ni la cartera o los tacos, porque son Otelos, terriblemente celosos de sus mujeres, esposas, novias o simples compañeras de trabajo. Vocación de Sultanes, en el medio de occidente.

Lo que no pueden imaginarse, porque tampoco se lo diremos, es que con la igualdad de los sexos, nosotras ahora podemos hacer lo mismo, pero sin tanto aspaviento. Si hay que hacerlo, lo sostengo, hay que hacerla “bien”.

Rocío Jazmín de…


2 comentarios:

  1. Huy... este post acerca de los hombres casados es deprimente, bueno, lo pienso por el alto riesgo al que la esposa esta expuesta de contagiarse con sida.

    Pensandolo bien, hay tantas mujeres que no necesitan de un proveedor, necesitan un ser humano maduro que sea una compania en las altas y bajas de la vida, estas mujeres no necesitan al chico grande.

    Un chico grande no puede ofrecerle a una mujer una relacion de igualdad... asi que creo que estamos llegando a un tiempo donde estas mujeres deben dar el grito de retirada y abandonar a esos chicos grandes y ser libres para vivir la vida en paz, no lo crees asi?

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  2. Lo sorprendente de esto no es tanto la infidelidad, sino como las relaciones se someten a los apetitos para convertirse en juegos de apariencia. Cuan complejos somos.



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