jueves, 27 de diciembre de 2007

Soledad Nuestra de Fin de Año



Puede ocurrir nos. Rodeados por infinitas personas queridas, o no. De pronto nos sentimos absolutamente solos en medio del fin de año.

Huerfanos del cariño, exiliados de los demás, arrojados. Hasta nuestra amada/o puede musitar... ¿qué te pasa?.

Misterios que atravesamos por nuestra condición misma, sufriente, aún cuando nos sonría la fortuna.

Así es como somos.

De manera idéntica presentimos ese sentimiento, lo olfateamos, en los próximos, en los cercanos.

Lo vemos en sus ojos, ocultos tras la 'sonrisa-camouflage' que exhiben los labios... ofrenda para que nadie se sienta herido.

Y comprendemos que nada podremos hacer para evitar esa llama de dolor, ni en el otro, ni en nosotros mismos. Una tristeza se asoma.

Luego, porque siempre hay un 'luego', porque siempre debe haber un final feliz, como en toda película que se precie de tal, estalla rampante la alegría, el reencuentro, el amor o revive la amistad. Se descorchó el Champagne.

No se puede ahorrar en esta entidad.

Solo se puede, acompañar, sin mayor pretensión... te veo hermano/a, te veo!.

Final y eso es todo.

1 comentario:

  1. Solos vinimos al mundo y solos nos vamos a ir de aquí.. lo que suceda entre esos dos momentos es asunto nuestro... Estamos solos, los otros sólo nos acompañan en ese estado...

    Saludos..!

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