En una época como ésta, es increíble que los adolescentes puedan tramitar con éxito esa etapa de enormes cambios sociales, biológicos, psicológicos y personales que deben atravesar. Sobre todo si pensamos en el contexto de disgregación familiar, ausencia real o virtual de figuras paternas, la falta de trabajo y de inserción social. Quizás por eso ahora existe una gran cantidad de delincuentes muy jóvenes y niños. Entre los adolescentes también se encuentran los mayores consumidores de mortíferas drogas baratas como el “paco”
Adolescencia es un concepto nuevo para la humanidad. No existía en la antigüedad.
Fue definida como tal una fase específica en el ciclo de la vida humana a partir de la última mitad del siglo XIX, estando ligado a los cambios económicos (capitalismo) culturales, al desarrollo industrial, educacional. al papel de la mujer, a la prolongación de la vida... quizás por eso ahora observamos adolescentes de 25 años o más. Después de la pubertad observamos profundas transformaciones corporales, psicológicas y sociales en forma conjunta. Los signos visibles que todos conocemos son el "estirón" o crecimiento de talla corporal y la aparición de los caracteres sexuales secundarios como vello, pechos, cambios del timbre de la voz.
El cambio de dimensiones y formas corporales no se produce de manera armónica; por eso es común que se presenten: torpeza motora, falta de coordinación, malhumor, fatiga, sueño todo el día.
En la adolescencia se abandona el pensamiento "concreto" de los niños en período de latencia, y el nuevo manejo del pensamiento abstracto (pensar) no siempre se domina con facilidad. Por eso predomina la inhibición, impulsividad, mal "timing", acting out (actuaciones impulsivas) y la adopción de ciertos hábitos de vida desafiantes (Música atronadora, consumo de sustancias, vida sexual promiscua, llegar a los límites, no dormir).
Hay suficiente cantidad de elementos de la vida cotidiana que soportan esta articulación: los amigos, el celular, las redes -twitter y facebook-, el diario íntimo, la agenda con anotaciones confesionales, el blog, el billetito o carta, el e-mail, el chateo. En el adolescente la cuestión de ser reconocido por sus pares e incluso ser admirado por ellos... es fundamental… de ahí se desprenden muchos de sus estilos de vida y muerte.
También el control paterno sobre el crecimiento de los hijos disminuye a medida que estos crecen. ¡O no existió nunca!.
La Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, contexto en que se desarrollan algunos jóvenes de nuestro medio, es una megalópolis de unos 14 millones de habitantes...El desarrollo bio-psico-social... se convierte frecuentemente en motivo de preocupación, e incluso de conflictos, angustia y ansiedad... porque se desconocen las variaciones que pueden sufrir. Es claro que aparecen también otros conceptos como "vulnerabilidad" que es la potencialidad de que se produzca un riesgo o daño y los factores de riesgo que son considerados como altas probabilidades de daño. ... (como la violencia o el SIDA por ejemplo).
"La infancia y la adolescencia, hoy más que nunca, deben ser pensadas en una realidad más "compleja" que UNI-causal. No podemos seguir pensando de manera acotada por lo "Psico-biológico"
....Nos dejamos influenciar mucho por las modas y estadísticas sociológicas...Por eso es que propongo empezar a entender la adolescencia...en un marco cultural vivo, donde asumamos el desafío de una época que es social y biológica, desde una identidad solidaria, con una ética interna lo bastante capaz de resistir y superar todo tipo de "determinismo”.....Octavio Fernández Mojan, "Violencia Temprana y Cultura", Actualidad Psicológica, Septiembre 2004".
Existe en los adolescentes la costumbre de pasar las noches del fin de semana sin dormir, en particular los sábados, porque se ha producido un corrimiento, escuchar música, “acostarse tarde” fiestas electrónicas, "recitales", discotecas, chatear hasta muy tarde o dormirse con aparatos tecno-electrónicos funcionando en alto volumen. Esto lleva a que algunos adolescentes duerman de 12 a 18 horas seguidas los fines de semana, en particular los domingos. Esto afecta naturalmente la necesidad de dormir en forma regular, dentro de buenas condiciones ambientales.
Hasta ahora nadie ha tomado seriamente su crisis, el cansancio crónico y su agotadora forma de vida. En Buenos Aires, como en otras grandes ciudades del mundo, se los puede observar en las calles a cualquier hora de la noche...