Mostrando las entradas con la etiqueta Sociedad y Moda. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Sociedad y Moda. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de febrero de 2008

CADENAS INVISIBLES.


Decidí detener la publicación de LaMaga porque no podía agregar nada original, interesante o estimulante para los lectores.
Respecto de los sucesos del mundo, poco puedo agregar a la experiencia cotidiana de mis lectores, o a las síntesis de los medios que inundan todos los espacios imaginarios que se nos puedan ocurrir.

Sin embargo, ayer tuve oportunidad de ver dos películas españolas, que me hicieron meditar sobre las enormes distancias culturales entre los diferentes países. La globalización no hace más que resaltar las diferencias locales de concepción del mundo y de la vida, de las diferentes comunidades.

Amante del cine de cualquier naturaleza, ayer comprendí que hay países y culturas que tienen mucho que ver con mi vida en particular, y otros que me resultan lejanos, improbables, incognoscibles.

Hay mil mundos dentro del mundo, aunque esté repleto de televisores, DVD, y otros mil aparatos, que nos permiten ilusionar que hay una cultura, una forma de ver las cosas, o un solo tipo de películas.

El solo hecho de pensar que uno de cada cuatro habitantes de este planeta es chino, y que a los chinos hubo que explicarles con sumo cuidado y esfuerzo, cuáles eran las costumbres del “occidente”, me marea. Dedicados especialistas que vivieron en países centrales, realizaron cursos especiales para explicarle a los chinos por qué ciertos besos eran considerados de “mal gusto” en occidente, por qué escupir en el suelo era una costumbre “antisocial” o por qué no se debía hablar con extraños sobre las cuestiones personales.

Tal entrenamiento en costumbres europeas era necesario porque este año se realizan los juegos olímpicos 2008 en Pekín, y no era cuestión de pasar por “diferentes” o “atrasados”, según las autoridades chinas. Sobre todo teniendo en cuenta que millones de extranjeros visitarán ese país.

Es evidente que la cultura mayoritaria en Africa, en Arabia y en los pueblos del interior de mi país y de latinoamerica, poco tiene que ver con las ideas culturales “universales” – Universales... ¿ para quien?. No para la mayoría del mundo.

El modo en que la globalización deja al desnudo las enormes diferencias que nos separan, me hacen pensar que por mucho “multiculturalismo” o "igualdad, fraternidad y..." que le metamos, nunca, Nunca, seremos iguales. Y eso es reconfortante!.

domingo, 17 de junio de 2007

¿AMIGAS O CÓMPLICES?



Desde hace siglos la amistad siempre fue un terreno de los varones y entendida como una virtud. Hasta unos 30 años atrás y desde el siglo XIX, los café y bares de Buenos Aires estaban llenos de amigos: Varones. Las características de la amistad masculina abarcan al deporte, los laburos, las conversaciones sobre mujeres, la lealtad, el aguante. Amigos desde chiquitos, amigos nada más.
El fútbol, el potrero, el club, el café y los bares, la barra, las cofradías universitarias, la conscripción, eran territorio sagrado de los hombres.
Ninguna de las jóvenes heroínas de los cuentos infantiles tenía amiguitas. Cenicienta, Blancanieves, Caperucita, Alicia, no tenían amiguitas en quien confiar. Eran amigas de las hadas, de los elfos, de los animalitos del bosque, de los leñadores. En ningún cuento infantil importante aparece una amiguita.
Lo mismo ocurre en la historia y en la mitología: Cleopatra, Juana de Arco, Juana Azurduy, Manuelita de Rosas, Helena de Troya, Ginebra (Genevieve), Eva Perón, Florencia Nightingale, Antígona, Penélope, no se caracterizaron por contar con muchas amigas (pares)

Sin embargo más recientemente la amistad femenina ya es un hecho, no exclusivamente masculino. “Friends”, “Sweet Charity”, “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, “Telma and Louise”, “Volver”, son ejemplos cinematográficos de mujeres que hacen algo más que hablar por teléfono o ser atendidas.

Según recuerdo, hasta hace unos 30 años, las mujeres de clase media y alta tenían una corte que las asistía, mamá, maestra, mucama, modista, dentista, verdulero, carnicero, vecinas, ginecólogo, psicoanalista y sigue la lista… pero no tenían amigas verdaderas.

Las mujeres de clases medias expresan más lo que les ocurre, se lo comentan con mayor precisión a su médico o psicólogo y también entre ellas utilizan más su lenguaje tan particular… la boutique, shopping, zapatero, peluquero, las mechas, ropas, hijos, crianza de los hijos, maridos. 

Claro que hay una versión que afirma que la amistad entre mujeres oculta celos, rivalidades, envidia, rumores, incapacidad de guardar los secretos más profundos.

No hay hasta la fecha ningún estudio ni ensayo sobre las mujeres actuales que explique o de cuenta de estas situaciones. Pero la cuestión femenina o lo que van imponiendo las mujeres, sigue avanzando hasta el punto que varias mujeres ya han sido jefas de estado u ocupado puestos importantes en la política: Eva perón, Isabel II, Margaret Thatcher, Hillary Clinton, Segollenne Royale, Michelle Bachelet, para mencionar solo las más obvias.

Dicen que el mundo sería mejor si este fuera gobernado por mujeres… ¿Ud. que piensa?



viernes, 8 de diciembre de 2006

REFLEXIONES: LA EXCESIVA DELGADEZ

Cuando la moda incomoda.

Víctor Michelón

Probablemente aquellas mujeres que compran sus cosméticos de avanzada se sientan modernas; pueden creer que los adelantos de la civilización les permiten maquillarse. Muchas no sospechan que las egipcias, 40 siglos atrás ya se maquillaban con derivados minerales de la arcilla, de las plantas, colorantes naturales.
El bronceado medio desde la primavera, en la actualidad significa el equivalente a gozar de cierto status social, porque las mujeres que trabajan y se ocupan de su familia no pueden lograrlo, salvo en vacaciones. Ese mismo “bello” color de piel hace 100 años, las hubiera transformado en campesinas, porque solo las trabajadoras tenían la piel tostada. Las mujeres de la clase alta exhibían su blanca palidez, demostrando así que no conocían labores, ¡distinguiéndose!
Los trabajosos corsés y miriñaques, último grito de la moda a comienzos del siglo XX, fueron archivados o arrojados a la basura cuando la Primera Guerra Mundial (1914-1918) exigió la incorporación masiva de las mujeres al mundo laboral. Es que en la fábrica o en la oficina tenían que estar cómodas. Y de ahí a los “locos twenties”, la “belle epoque”, donde todo era diversión, prosperidad y vestidos “tubo“ que permitían bailar, con el corte de cabello “a la garçón”
Pero se produjo la crisis del 30 (crack económico del 29 en realidad), apareció el hambre y la guerra y con ellas una delgadez que espantaba a nuestra sociedad. Ser delgada, sin excusas, era ser un hambriento desecho de la guerra. Ese período se acentúo entre 1939 y 1945, los años de la guerra. Pocos años después la mujer ideal eran las Gina Lollobrigida, Ana Magnani, Sofía Loren, Marylin Monroe, Mamie Van Doren, Doris Day, Anita Ekberg, hasta la misma Ursula Andrews. Lo que hoy se consideraría “gorditas”.
Claro que los hombres a diferencia de los modistos y de los medios tienen sus ideas particulares sobre la belleza femenina, esas gorditas les gustaban… les gustan. La cirugía “non presta”. Es plástico.
Pasada la idea de delgadez como hambre, llegamos a los imponderables años 60. En 1966 aproximadamente, una modelo británica llamada Twiggy, se erigió como la mujer más delgada del mundo. Época de liberación sexual, de minifaldas de Mary Quant; moda inglesa que se impuso en todo el mundo.
Las modelos de la revista Playboy, símbolo del erotismo femenino, comenzaron a ser cada año más delgadas. Las “rellenitas” quedaron por suerte como coto exclusivo de los varones en su intimidad. ¿Quién iba a escucharlos? Así comenzó en la década del 70 la epidemia de anorexia. Una patología –emaciación- solo conocida en las guerras. Proliferó la atención de la anorexia y la bulimia como tratamiento especializado y se escribieron cientos de libros al respecto.
Aclaro que solo estoy describiendo una sucesión de hechos; de ningún modo me propongo para explicar las causas ni las estructuras de estas patologías.
Otro factor a considerar es el notable cambio de rol de la mujer en el devenir histórico. La mujer trabajando fuera y dentro de su casa, los movimientos de liberación femenina del siglo XX, el feminismo: la cuestión del género. No deseo extenderme tanto.
La reciente difusión periodística de la muerte de algunas modelos sirvió tal vez, para que el público enfocara la delgadez exagerada en la mujer. Hace muchos años ya que un porcentaje dado de las anoréxicas muere. Dado que es una condición que afecta a las adolescentes y adultas jóvenes, las que no mueren en el curso de su delgadez, sufren los efectos de la misma después de los 40 años o en la mediana edad : problemas osteoarticulares, en fin, problemas en los huesos y en su producción de hormonas. No soy especialista en la materia, aunque sé que los especialistas en estas condiciones piensan sobre ella en forma dispar. Lo que en verdad me produce toda esta historia es miedo. Ellas creen ser bellas cuando para nosotros son “demasiado flacas”. Termino esta reflexión con una ironía ¿Será una cuestión entre mujeres, diseñadores y periodistas? Porque a nosotros, los varones… nunca nos preguntaron. ¡Se arreglará con cirugía!... ¿si…?