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sábado, 23 de noviembre de 2013

GANAR UNA DISCUSION Y PERDER A UN AMIGO



Las relaciones humanas enfermizas implican muchas veces una lucha por el poder o demostrar que uno es más inteligente, más sabio o que es superior al otro (ganarle)
Así dos buenos amigos o familiares pueden “matarse” para definir quién es mejor o quién “tiene razón” en charlas totalmente intrascendentes donde los contenidos o logros de esta discusión resultan de menor importancia: hay que dejarle claro al otro “quien la tiene más larga” y no me refiero aquí a las verdaderas luchas por el poder que son habituales dentro de las empresas, en las que el sentido de la superioridad puede significar más dinero, poder y jerarquías en ascenso (tipo Mobbing)
La comunicación humana consiste básicamente en dos grandes ítems: 1) Los contenidos lógicos (ideas) que pueden manifestarse a través de la palabra o comunicación digital que se expresa verbalmente o por escrito y 2) Las conductas espontáneas no verbales e involuntarias o no: miradas, posturas, gestos, expresiones faciales, suspiros y todo lo que decimos sin hablar. Porque estar callados no significa que no estemos comunicando algo. Nuestro cuerpo habla.
Que tengamos un lenguaje en común para comunicarnos y un vocabulario claro no significa que los utilicemos en toda situación. Debemos querer comunicarnos en forma cooperativa (simétrica) para hablar con otra finalidad que el poder o el prestigio –aunque la falsa modestia “garpa” (nos hace quedar bien)
Discutir por algo entonces puede volverse una lucha por definir quién es más instruido, más inteligente o más “vivo” y cuando eso se practica con personas queridas o estimadas puede ganarse la discusión y opacar un afecto, o perderlo.
Claro que hay personas cuya única intención es ganar siempre y poco les interesa como se siente su interlocutor –síndrome del “sabelotodo” o psicópatas ilustrados.

Es su decisión amigo.
No se juega con los pares o iguales, a riesgo de quedarse solo.     

domingo, 17 de junio de 2007

¿AMIGAS O CÓMPLICES?



Desde hace siglos la amistad siempre fue un terreno de los varones y entendida como una virtud. Hasta unos 30 años atrás y desde el siglo XIX, los café y bares de Buenos Aires estaban llenos de amigos: Varones. Las características de la amistad masculina abarcan al deporte, los laburos, las conversaciones sobre mujeres, la lealtad, el aguante. Amigos desde chiquitos, amigos nada más.
El fútbol, el potrero, el club, el café y los bares, la barra, las cofradías universitarias, la conscripción, eran territorio sagrado de los hombres.
Ninguna de las jóvenes heroínas de los cuentos infantiles tenía amiguitas. Cenicienta, Blancanieves, Caperucita, Alicia, no tenían amiguitas en quien confiar. Eran amigas de las hadas, de los elfos, de los animalitos del bosque, de los leñadores. En ningún cuento infantil importante aparece una amiguita.
Lo mismo ocurre en la historia y en la mitología: Cleopatra, Juana de Arco, Juana Azurduy, Manuelita de Rosas, Helena de Troya, Ginebra (Genevieve), Eva Perón, Florencia Nightingale, Antígona, Penélope, no se caracterizaron por contar con muchas amigas (pares)

Sin embargo más recientemente la amistad femenina ya es un hecho, no exclusivamente masculino. “Friends”, “Sweet Charity”, “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, “Telma and Louise”, “Volver”, son ejemplos cinematográficos de mujeres que hacen algo más que hablar por teléfono o ser atendidas.

Según recuerdo, hasta hace unos 30 años, las mujeres de clase media y alta tenían una corte que las asistía, mamá, maestra, mucama, modista, dentista, verdulero, carnicero, vecinas, ginecólogo, psicoanalista y sigue la lista… pero no tenían amigas verdaderas.

Las mujeres de clases medias expresan más lo que les ocurre, se lo comentan con mayor precisión a su médico o psicólogo y también entre ellas utilizan más su lenguaje tan particular… la boutique, shopping, zapatero, peluquero, las mechas, ropas, hijos, crianza de los hijos, maridos. 

Claro que hay una versión que afirma que la amistad entre mujeres oculta celos, rivalidades, envidia, rumores, incapacidad de guardar los secretos más profundos.

No hay hasta la fecha ningún estudio ni ensayo sobre las mujeres actuales que explique o de cuenta de estas situaciones. Pero la cuestión femenina o lo que van imponiendo las mujeres, sigue avanzando hasta el punto que varias mujeres ya han sido jefas de estado u ocupado puestos importantes en la política: Eva perón, Isabel II, Margaret Thatcher, Hillary Clinton, Segollenne Royale, Michelle Bachelet, para mencionar solo las más obvias.

Dicen que el mundo sería mejor si este fuera gobernado por mujeres… ¿Ud. que piensa?