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domingo, 11 de octubre de 2015

POLITICA: ALFOMBRAS QUE APUNAN

Siendo muy joven y sin experiencia tuve como compañero de trabajo una persona que había tenido altos cargos gubernamentales, antes que yo mismo hiciera mi experiencia en política años después. Terminó trabajando conmigo debido a un golpe militar que lo obligó a volver a su oficio: en ese momento de los 70’ no le quedaba otra.
Y fue este compañero quien ante mis dudas me explicó una teoría que daba cuenta de por qué muchos funcionarios están tan lejos de la gente y tan alto: “la insolencia de los funcionarios” cita Shakespeare.
Decía que los candidatos políticos provienen de la gente pero el día que juran su cargo son provistos de una oficina con extensa alfombra o moquette y ese era el problema, porque estas malévolas alfombras son pegadas con un adhesivo, sí ese,  que “apuna” al funcionario cada día más en un estado tipo Nirvana (Alto High) y por eso se olvida de la gente, de sus deberes y de todo lo demás.
No tengo porque dudar de mi amigo: ese pegamento es el enemigo.


  

domingo, 26 de julio de 2015

VIVIR EN LA BURBUJA

En Occidente estamos todos conectados a Internet y muy satisfechos de la globalización y los avances de la tecnología y nuestros salvadores celulares.
Claro que si observamos mejor y nos enteramos de las realidades del mundo en que vivimos sabremos que unas 4.000 millones de personas o tal vez un poco más no saben aún qué cosa es una computadora, un celular y la tecnología digital.  En ese mismo panorama extendido unas 1.300 millones de personas (Un quinto de la población mundial o una de cada cinco personas) están severamente desnutridas o sufren hambre pese a que el mundo puede alimentar a todos sus habitantes.
No me siento muy cómodo al saber esto y por eso será que se difunde muy poco ya que los grandes medios mundiales están muy ocupados en las cuestiones del poder y la defensa de los intereses que juzgan más operativos (para decirlo de algún modo)
Corto y fácil.   



domingo, 8 de septiembre de 2013

SIN NOVEDAD EN EL FRENTE OCCIDENTAL



INCAPACIDAD DE CAMBIO
Gran parte de los problemas que sufrimos son debidos a la incapacidad para cambiar y a repetir los mismos viejos errores.
A veces confiamos en técnicas o mañas que nos dieron grandes resultados antes para descubrir que no nos sirven para los problemas que enfrentamos ahora.
Nos aferramos a ‘salvaciones’ que lo fueron antes y nos libraron de viejos problemas.
Desde lo macro hasta lo micro confiamos en dudosas recetas.
Ya se demostró la inutilidad de las guerras en el Oriente Medio y la “Primavera Arabe” terminó siendo un crudo otoño poco antes del temido invierno. Sin embargo en nombre de palabras grandilocuentes se repiten errores contumaces porque son repetición de los viejos errores.
La ciencia y los economistas más capaces del planeta ya comprobaron que la Austeridad de los países endeudados es el Problema y no la solución a un problema y sin embargo se sigue invocando su imperiosa necesidad (¿?)
La economía mundial va a los tumbos y se siguen usando las recetas de los Old Chicago Boys y Milton Friedman.
Y en nuestras vidas personales seguimos insistiendo en vivir en paz y en forma decente cuando todo indica que antes de elegir ideales o políticos hay que comer, hay que trabajar y que lo demás es posterior.  
Y queremos trabajar en un momento en que se usa el recorte de salarios para estimular el mercado laboral y el trabajo no es solución ya que no es de esa manera que se hace el dinero, como bien saben los accionistas y rentistas. 
¡Se mata a la gallina para que ponga más huevos! Creencia por el absurdo.   
Pero el asunto no es nuevo como lo señalaba ya en la década de 1950 el tango argentino "Cambalache"  Viejo como la misma humanidad, que no cambia ni aprende de su historia.


viernes, 15 de julio de 2011

¡DUELE!


SERA POR ESO QUE LA QUIERO TANTO…
La teatralidad y el socio derroche se despliegan insolentes en las calles de la gran ciudad, para decir lo suyo en este drama urbano que nos observa panópticamente, que desea hacernos participar de esta “asociación libre colectiva”, que se da en largas filas para esperar colectivos y en ómnibus atestados de personas aplastadas como sardinas; que “esclarece” en las colas de los bancos; “ordena” a gritos en los trámites; habla muy fuerte en sitios públicos “para que escuchen, ¡carajo!” o el “Atrás” de al empleada pública de Gasalla;, se disfraza de mujer bonita en los bares de los barrios “donde hay que estar” para vincularse; roba el asiento a enfermos, embarazadas, viejos y discapacitados; nos observa feroz detrás de sus lentes oscuros, aunque muestra el reloj tras el polarizado, siempre caro.

Teatro de la calle, zona de luchas callejeras a gran velocidad, donde algunos tratan de avanzar a toda costa, apurados, a empujones, a codazos, como sea. No hay lugar para enfermos, débiles, viejos, niños, embarazadas, extraños de todas clases, pues solo molestan en la rat race (carrera de ratas), expresión que inventaron los norteamericanos para describir exactamente ‘esto’ que explico. Porque lo de Buenos Aires, ocurre en todas las grandes ciudades.

Según Sabato…”Quiero hablarles de Buenos Aires. Aunque no vivo en ella y me resultaría insoportable, la reconozco como mi ciudad… Ella representa, lo que es la vida en las grandes urbes donde viven, o sobreviven, millones de habitantes…”.
Jorge Luís Borges…”No nos une el amor sino el espanto, será por eso que la quiero tanto”. O Cacho Castaña, que se animó una vez a decir lo que pasaba acá en una canción, que fue directamente prohibida por el gobierno militar.
Ni hablemos de lo que dice la gente de las humeantes calles de puro veneno y aceras, obstruidas por obras en construcción, repletas de baches, basura, suciedad, ni acaroína tiran ya.

Según Juan José Sebrelli, conocido sociólogo argentino… “La contaminación ambiental – polución, ruido y malos olores – y los accidentes de tránsito, una de las principales causas de muerte en la ciudad –no preocupan a las autoridades y poco a los ciudadanos, salvo a una agrupación de familiares y amigos de las cada vez más numerosas víctimas. Según estadísticas, Buenos Aires ocupa el segundo lugar en el mundo en accidentes automovilísticos… Es la primera causa de muerte en menores de treinta y cinco años y la tercera de la totalidad de la población … y más de la mitad de las víctimas son peatones… “

Los habitantes de todas las grandes ciudades se parecen bastante entre sí. Limeños, Neoyorkinos, Parisinos, Paulistas, Romanos, etc.
En las provincias de Argentina se tiene en general una clara idea que qué cosa es un porteño, ya que nos reconocen con sólo mirarnos cinco minutos. Igual ocurre con los extranjeros que muchas veces confunden a los porteños con todos los argentinos, y no es exactamente que nos amen, ¡caramba!.

No hay más que mirar las formas de vestir, los gestos, escuchar las formas de hablar, los pequeños tics, el eterno celular “salvador”, el taxi oportuno, los metálicos tanques de guerra que llaman autos. ¿A quien se le ocurrió que todos tienen que tener un automóvil? Es que si fuese así los habitantes tendríamos que irnos de la ciudad – bueno, muchos ya se fueron al interior del país o al extranjero.

miércoles, 24 de febrero de 2010

CAIDALIBRE


Nuevo libro de Premio Nóbel de Economía Joseph Stiglitz (2001)

Mi libro, Caídalibre, está centrado, sin embargo, no en los que quebraron la ley, sino en las legiones de los que, dentro de la ley, habían originado, empacado y reempacado, y vendido productos tóxicos y se comprometieron en tal conducta temeraria que amenazaron derrumbar todo el sistema financiero y económico. El sistema fue salvado, pero a un costo aún difícil de creer.
Debemos tomar este momento como de consideración y reflexión, de pensar sobre qué tipo de sociedad nos gustaría tener, y preguntarnos: ¿estamos creando una economía que nos está ayudando a lograr nuestras aspiraciones?
Hemos ido por un sendero alternativo – creando una sociedad en que el materialismo domina al compromiso moral, en que el rápido crecimiento que hemos alcanzado no es sostenible ambiental o socialmente, en que no actuamos juntos como comunidad para encarar nuestras necesidades comunes, en parte porque un fuerte individualismo y fundamentalismo de mercado han erosionado cualquier sentido de comunidad y ha llevado a la desenfrenada explotación de individuos no advertidos ni protegidos y a una creciente división social.

Extracted from FREEFALL: Free Markets and the Sinking of the Global Economy
by Joseph Stiglitz, published by
Allen Lane on January 28 at £25. Copyright © Joseph Stiglitz 2010.