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jueves, 6 de diciembre de 2007

LA "TERAPIA". SIN CAPILLA


... Humpty Dumpty sonrió desdeñosamente. -Pues claro que no..., y no lo sabrías hasta que yo te lo diga. Quiere decir que... “ese debe ser un argumento aplastante para ti”.
• Pero «gloria» no significa «un argumento que aplasta» --protestó Alicia.
• “Cuando yo uso una palabra”—explicó Humpty Dumpty con un tono de voz más bien despectivo—quiere decir exactamente lo que yo quiero que diga..., no más ni menos.
• El asunto es—insistió Alicia—si Ud. puede lograr que las palabras signifiquen tantas cosas.
• La cuestión—contestó Humpty Dumpty—es quién es el amo aquí..., y se terminó.
Alicia-Lewis Carroll

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“La gente siempre revuelve las cosas de los demás”, ¿Por qué lo hacen, Papá?

Metálogo. Gregory Bateson.
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En un “Actualidad Psicológica” anterior, Héctor Fernández Álvarez, psicoterapeuta argentino dice:

“La Psicoterapia se ha extendido notablemente en las últimas décadas. Hoy en día es un instrumento que se aplica, de manera creciente, a personas de distintas edades y condiciones sociales en todo el mundo… Los objetivos que pueden perseguirse con una psicoterapia psicológica… son muy variables, siendo los mas habituales el alivio sintomático, la resolución de problemas y la reorganización de la experiencia…”.

El autor, claro está, se refiere a la Psicoterapia llevada a cabo por profesionales frente a pacientes que demandan una terapéutica específica.

Primero lo primero, necesidades elementales de vivienda, trabajo y comida, que no deberían considerarse tan obvias -dadas las repetidas condiciones imperantes. Es evidente que el hombre utilizó a lo largo del devenir humano, diversas estrategias, cuando no teníamos psicoterapia para aliviar el sufrimiento común, por el mero hecho de vivir y como afirma Shakespeare, por… “los mil golpes, los dardos del destino” … “porque no hay nada ni bueno ni malo que no lo hagamos cierto, con solo pensarlo”…. También tenían religión. Eso es lo que había...

Se podría decir que existen algunos condimentos básicos a todas las psicoterapias: 1) atención, 2) presencia, 3) disposición, 4) mente abierta y no prejuiciosa, 5) tiempo suficiente, 6) aclaraciones idiomáticas necesarias, 7) aceptación de las diferencias, todos elementos que también intervienen en cualquier relación humana de igualdad.

No solo nos perjudican los eventos traumáticos que nos impactan, sino también su eficacia traumática y el relato posterior que se hace de ellos, el significado “a posteriori” que se les otorga. Resignificación o dicho groseramente “nueva versión del pasado”… que ya no podemos saber a ciencia cierta como fue. Cuando un niño se lastima, sus padres pueden hacerlo objeto de un reproche para que se cuide más y le hablan de los “peligros del descuido”… así un simple golpe común de un niño, se puede volver algo más amenazador aún.

El mismo hecho de tener un lugar donde hablar y ‘nombrar’ a las cosas que nos preocupan o que estamos sintiendo puede tener un efecto tranquilizador, quizás porque hablamos libremente de algo que tiene especial importancia para nosotros.

Mencionar lo que nos angustia, o hablar abiertamente de ello, puede hacernos “cambiar de sintonía”.

Las famosas charlas con los amigos, hablar a quien tenemos confianza, con nuestros profesores, padres o familiares. Necesariamente, palabras y confianza mutua.
O el poder creador y reparador de la escritura, o de otras artes.

El desarrollo mismo de nuestro relato parece ir cambiando nuestro estado de ánimo y al relato en sí mismo. ¿Poder transformador del relato?... Eso parecen afirmar quienes se dedican a escribir, otro modo de relatar en forma muda, por ejemplo.

Boris Cyrulnik, quien ha estudiado mucho a las víctimas del holocausto, en su libro "Las Maravillas del Dolor" afirma que "para metamorfosear el horror hay que crear lugares donde se exprese la emoción, la posibilidad que ese lugar sea brindado"... "la transformación del horror se hace sin dificultad apenas se la puede esbozar, poner en escena, convertir en relato o en reivindicación militante"…


lunes, 2 de julio de 2007

YO, SOY BUENO, TÚ ERES MALO


Así es. El título define lo que desesperadamente tratamos de hacer todos los santos días. "Lo bueno lo soy, lo malo lo escupo".


No es la declaración de un niño rebioso porque alguien, le hurtó su juguete. Es una posición que casi todos tomamos, cuando nos erigimos en jueces de los demás, y, no nos engañemos... porque nos conviene. "Nosotros, los prohombres de la patria", "Yo soy pura bondad". Así nos definimos mientras recorremos el mundo dentro de una maratón de "Los Buenos y los Malos".


Esto está buenísimo para una película, donde uno siempre busca al malo, al perverso, al diferente. Como si estos mismos fueran idiotas y llevaran un cartel: "soy el malo".


¿Cuál es -con nombre y apellido- el que puede tirar la primera piedra?... y solo hablo aquí de nuestra vida cotidiana y de nuestros vecinos y afectos.

Claro que existe el mal, el hambre, la guerra, y todos los infiernos que, lamentablemente ya conocemos. Pero no los encarna la "pecadora de enfrente", el "jefe siniestro", el amigo "traidor", "Mi hija que me vuelve loco"... ni los vecinos.


No importa cuantas veces se diga, seguiremos tirando piedras todas las veces que se nos dé la gana, haciendo conventillos, hallando culpables...


Pero de una cosa pueden estar seguros : los verdaderos malos de la película en nuestras vidas cotidianas, están conformados por nuestros propios odios y miedos, y cuando no lo están, cuando son malos en realidad: nunca nos enteraremos!.


Los malos son malvados, no tontos, y mucho menos indolentes.