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jueves, 8 de octubre de 2015

La tragedia del hombre que busca empleo: Aguasfuertes porteñas.

La tragedia del hombre que busca empleo

Por Roberto Arlt

La persona que tenga la saludable costumbre de levantarse temprano y salir en tranvía a trabajar o a tomar fresco, habrá a veces observado el siguiente fenómeno:

Una puerta de casa comercial con la cortina metálica medio corrida. Frente a la cortina metálica, y ocupando la vereda y parte de la calle, hay un racimo de gente. La muchedumbre es variada en aspecto. Hay pequeños y grandes, sanos y lisiados. Todos tienen un diario en la mano y conversan animadamente entre sí.

Lo primero que se le ocurre al viajante inexperto es de que allí ha ocurrido un crimen trascendental, y siente tentaciones de ir a engrosar el número de aparentes curiosos que hacen cola frente a la cortina metálica, más a poco de reflexionarlo se da cuenta de que el grupo está constituido por gente que busca empleo, y que ha acudido al llamado de un aviso. Y si es observador y se detiene en la esquina podrá apreciar este conmovedor espectáculo.
Del interior de la casa semiblindada salen cada diez minutos indivi­duos que tienen el aspecto de haber sufrido una decepción, pues irónicamente miran a todos los que les rodean, y contestando rabiosa y sintéticamente a las preguntas que les hacen, se alejan rumiando desconsuelo. Esto no hace desmayar a los que quedan, pues, como si lo ocurrido fuera un aliciente, comienzan a empujarse contra la cortina metálica, y a darse de puñetazos y pisotones para ver quien entra primero. De pronto el más ágil o el más fuerte se escurre adentro y el resto queda mirando la cortina, hasta que aparece en escena un viejo empleado de la casa que dice:

—Pueden irse, ya hemos tomado empleado.

Esta incitación no convence a los presentes, que estirando el cogote sobre el hombro de su compañero comienzan a desaforar desvergüenzas, y a amenazar con romper los vidrios del comercio. Entonces, para enfriar los ánimos, por lo general un robusto portero sale con un cubo de agua o armado de una escoba y empieza a dispersar a los amotinados. Esto no es exageración. Ya muchas veces se han hecho denuncias semejantes en las seccionales sobre este procedimiento expeditivo de los patro­nes que buscan empleados.
Los patrones arguyen que ellos en el aviso pidieron expresamente “un muchacho de dieciséis años para hacer trabajos de escritorio”, y que en vez de presentarse candidatos de esa edad, lo hacen personas de treinta .años, y hasta cojos y jorobados. Y ello es en parte cierto. En Buenos Aires, “el hombre que busca empleo” ha venido a constituir un tipo su¡ generis. Puede decirse que este hombre tiene el empleo de “ser hombre que busca trabajo”.
El hombre que busca trabajo es frecuentemente un individuo que oscila entre los dieciocho y veinticuatro años. No sirve para nada. No ha aprendido nada. No conoce ningún oficio. Su única y meritoria aspira­ción es ser empleado. Es el tipo del empleado abstracto. El quiere trabajar, pero trabajar sin ensuciarse las manos, trabajar en un lugar donde se use cuello; en fin, trabajar “pero entendámonos… decentemente”.

Y un buen día, día lejano, si alguna vez llega, él, el profesional de la busca de empleo, se “ubica”. Se ubica con el sueldo mínimo, pero qué le importa. Ahora podrá tener esperanzas de jubilarse. Y desde ese día, calafateado en su rincón administrativo espera la vejez con la paciencia de una rémora.

Lo trágico es la búsqueda del empleo en casas comerciales. La oferta ha llegado a ser tan extraordinaria, que un comerciante de nuestra amis­tad nos decía:
—Uno no sabe con qué empleado quedarse. Vienen con certificados. Son inmejorables. Comienza entonces el interrogatorio:
—¿Sabe usted escribir a máquina?
—Sí, ciento cincuenta palabras por minuto.
—¿Sabe usted taquigrafía?
—Sí, hace diez años.
—¿Sabe usted contabilidad?
—Soy contador público.
—¿Sabe usted inglés?
—Y también francés.
—¿Puede ofrecer una garantía?
—Hasta diez mil pesos de las siguientes firmas.
—¿Cuánto quiere ganar?
—Lo que ustedes acostumbran pagar.
—Y el sueldo que se les paga a esta gente -nos decía el aludido comerciante— no es nunca superior a ciento cincuenta pesos. Doscientos pesos los gana un empleado con antigüedad… y trescientos… trescientos
es lo mítico. Y ello se debe a la oferta. 
Hay farmacéuticos que ganan ciento ochenta pesos y trabajan ocho horas diarias, hay abogados que son escri­bientes de procuradores, procuradores que les pagan doscientos pesos men­suales, ingenieros que no saben qué cosa hacer con el título, doctores en química que envasan muestras de importantes droguerías. Parece mentira y es cierto.


La interminable lista de “empleados ofrecidos” que se lee por las mañanas en los diarios es la mejor prueba de la trágica situación por la que pasan millares y millares de personas en nuestra ciudad. Y se pasan éstas los años buscando trabajo, gastan casi capitales en tranvías y estampillas ofreciéndose, y nada… la ciudad está congestionada de empleados. Y sin embargo, afuera está la llanura, están los campos, pero la gente no quiere salir afuera. Y es claro, termina tanto por acostumbrarse a la falta de empleo que viene a constituir un gremio, el gremio de los desocupados. Sólo les falta personería jurídica para llegar a constituir una de las tantas sociedades originales y exóticas de las que hablará la historia del futuro.

martes, 26 de agosto de 2014

Julio Cortázar

"Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha, al mismo tiempo, fue el no aceptar las cosas como me eran dadas. A mí no me bastaba con que me dijeran que eso era una mesa, o que la palabra madre era la palabra madre y ahí se acaba todo. Al contrario, en el objeto mesa y en la palabra madre empezaba para mí un itinerario misterioso que a veces llegaba a franquear y en el que a veces me estrellaba. En suma, desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas.»
Julio Cortázar 
Goloboff, Mario (1998). Julio Cortázar: la biografía. Seix Barral. ISBN 9507312056.
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domingo, 7 de abril de 2013

LITERATURA BASURA Y TERMINATOR X




Así como muy pronto se terminarán los traductores humanos porque habrá software robot (traductores online) cuyos textos luego corregirá hasta un tonto y dejará en la calle a los profesionales, o se extinguirá el gremio como les ocurrió a los linotipistas de las antiguas imprentas, también corren peligro de extinción los escritores.
Los robots nos dejarán sin trabajos de todo tipo y veremos entonces cómo subsistirá la humanidad, que Ya la está pasando bastante mal. Entonces si comenzará la rebelión de las máquinas que nos ilustra muy bien la película “Terminador” y sus secuelas y precuelas (linda palabreja)
Y se creerá que eso nunca les ocurrirá a los escritores: Una computadora reemplazando a Don Miguel de Cervantes Saavedra. ¡Dios nos libre! “Alicia en el País de la Cibertrónica con sus Amigos los Bits” escrito por una  Lewis RobTX Creator y Escritator.
Me rio de todo esto pero no mucho, porque es perfectamente factible ¿Quién sabe lo que nos depara el futuro que ya llegó?
Hoy aburrido frente a la computadora quería sintetizar consejos de escritura de las mencionadas por Ray Bradbury, Stephen King y otros autores para los que desean escribir algo.
Todos escribimos desde la escuela primaria pero no se puede enseñar a escribir bien novelas o poemas. O eso creía hasta hoy.  Entonces leí una nota periodística donde se afirma que un académico llamado Phillip Parker ha creado el primer software para escribir textos literarios en 20 minutos (poesía y ficción) y que ya existen las primeras “robonovelas”  El título del artículo es “La Revolución de los Libros Escritos por Computadoras”
Gonzalo Garrido es un escritor y consultor de comunicación que ha creado el blog “Literatura Basura” (http://literaturabasura21.blogspot.com.ar) que figura en mi lista de blogs. Lo menciono porque él ha definido la nueva literatura de modo muy original:

“La literatura basura ha llegado al mundo editorial para quedarse. No es algo improvisado, viene de lejos. Pero con la crisis y la digitalización se ha acelerado. Es fruto de la banalización de la cultura y de la fascinación por el espectáculo. Ahora hay que escribir con una cierta mentalidad hamburguesa, de forma rápida, repetitiva, anodina, para que el mercado te acepte. Desde el Blog Literatura Basura se ofrece una mirada crítica del panorama literario y un análisis irónico de la era digital”

Seguro que las text poemer computer escribirán mejor que nosotros que somos tan imperfectos, pero nunca, nunca se divertirán al escribir, nunca.


miércoles, 6 de junio de 2012

EL ZEN Y LA ESCRITURA



Cerca de 1990 compré un pequeño libro de Ray Bradbury titulado “Zen in the Art of Writing” compuesto por once escritos cortos, que luego presté a alguien y nunca más volvió; y si lo menciono es porque produjo un fuerte impacto en mi vida. El ensayo hablaba del escribir con la pasión con que se habla de una amada y decía que él saltaba todas las mañanas de la cama por el gusto y la curiosidad por escribir. Sostiene que para escribir se necesita gusto, pasión y ansias.
Dice el autor…“Así que si el arte no nos salva, como desearíamos, de las guerras, las privaciones, la envidia, la codicia, la vejez ni la muerte, puede en cambio revitalizarnos en medio de todo. Segundo, escribir es una forma de supervivencia. Cualquier arte, cualquier trabajo bien hecho lo es, por supuesto. No escribir, para muchos de nosotros, es morir. Debemos alzar las armas cada día, sin excepción, sabiendo quizá que la batalla no se puede ganar del todo, y que debemos librar aunque más no sea un flojo combate. Al final de cada jornada el menor esfuerzo significa una especie de victoria...”
Esto se une a la potencia terapéutica del escribir las propias emociones en historias que ha sido descripta en una nota anterior de LaMagaHoy.
Cuando tiraste al blanco millares de veces no tienes que mirar el blanco para acertar al centro, o eso es lo que dice el budismo Zen. No sé si me lo creo.
De niños cuando la maestra nos pedía una composición “tema:” nos congelaba de miedo. El pánico frente a la hoja en blanco, el viejo miedo frente a las composiciones de la escuela o temor a escribir no son sólo propiedad de los alumnos frente a la ‘seño’ ya que los aspirantes a escritores y ellos mismos lo sufren a menudo. Y si las musas no se acuerdan de uno, no hallará inspiración en las universidades, escuelas o Internet para producir escritos originales.
Bradbury -uno de los mejores escritores contemporáneos de fantasía, ciencia ficción y ensayos- comparaba el arte de escribir con andar en bicicleta o con el arte del tiro con arco. Afirmaba que si él podía escribir, cualquiera podía hacerlo, aunque para quienes no somos escritores la cuestión no suele ser tan sencilla. Sugería algunas fórmulas bien sencillas como: no pensar, relajarse y disfrutar con gusto de la escritura. Disfrutar y jugar con las ideas y trabajar, pero no como el deber penoso que todos odiamos o como esclavo de las letras sino como su socio.  Trabajar duro durante años; mucha transpiración y un poco de inspiración.     
Según él quienes desean hacerse famosos en círculos literarios o trabajar con la escritura han equivocado el camino. El amor a la escritura y lo que se desea de la vida eran lo más importante para Bradbury.
Esos días que te aburres, que estás perdido y la angustia te rebasa, cuando no ves salida, esos días, escribe.
  

viernes, 11 de noviembre de 2011

¿DESTINO O CASUALIDAD?




Igual que los adolescentes que cantan “I wanna be a millonaire” o “I want to be a star”, estoy esperando ansiosamente que alguna suerte, destino o pura casualidad (ganarme la lotería, por ejemplo) me ubique en el podio de los ‘elegidos’ (los “ungidos”) para disfrutar de un genio imparable y una vida de placer y riquezas espirituales y materiales, pero las hadas o musas no reparan en mí y mi suerte sigue siendo la de cualquier mortal, como la suya y la de tantos otros. Y no creo que esto cambie. Todo puede ser peor, según las Leyes de Murphy.
Sin embargo estas divagaciones me hacen recordar que el “Síndrome del Sabio” es una rarísima enfermedad para nada recomendable y recuerdo el cuento titulado “El Memorioso Funes” de Jorge Luís Borges en que un ser colmado de pura sapiencia y extraordinarios conocimientos como era el protagonista, el tal Funes, muere joven de una congestión pulmonar ante la sorpresa del relator del cuento que lo creía un semidiós.
Los métodos de “pura transpiración” y un poco de inspiración para convertirse en escritor que han celebrado Ray Bradbury (Ensayo “El Zen en el Arte de la Escritura”) -donde sugiere escribir por largas horas- y Stephen King en su libro “Mientras escribo” no son para mí. No puedo estar escribiendo muchas horas diarias comenzando desde la mañana, meta ensayo y error, tampoco me sobre el tiempo para leer como dice King, porque tengo que trabajar para vivir y a menos que aparezca algún mecenas pronto, nunca seré un escritor famoso, ni siquiera un poco conocido.
Por lo antedicho, mi curiosidad incorregible me ha hecho investigar si existe en algún sitio la “buena suerte” o “batacazo” que me proporcione un “buen pasar”, pero sin hacerme muchas ilusiones. Acá va lo rejuntado (recolectado):
Relata Sigmund Freud que cuando un romano no salía de caza debido a las densas nubes, eso era pura superstición. Pero si no iba a cazar porque al salir de su casa ya tropezaba con un escalón, no iba de caza porque aunque a él le pareciera un mal presagio de los dioses, mostraba su poca disposición para ir de caza.
… “El psicoanálisis cree en la casualidad en forma amplia, pero no cree en la casualidad psíquica. Neurosis de destino designa en forma descriptiva una forma de existencia caracterizada por el retorno periódico de las mismas combinaciones de acontecimientos, generalmente desgraciados, a las cuales parece hallarse sometido el sujeto como a una fatalidad exterior, mientras que según el psicoanálisis, se deben buscar los factores de este fenómeno en el Inconsciente y, específicamente, en la compulsión a la repetición. Al final del capítulo III de Más allá del principio del placer (Jenseits des Lustprinzips, 1920) Freud menciona, como ejemplo de repetición, el caso de las personas que « [...] dan la impresión de un destino que las persigue, de una orientación demoníaca de su existencia» (bienhechores pagados con ingratitud, amigos traicionados, etc.). Señalemos, por lo demás, que, a propósito de estos casos, habla de compulsión de destino (Schicksalzwang), no de neurosis de destino” según el Diccionario de Psicoanálisis de www.tuanalista.com. Fácil de buscar en Internet.
Carl Jung en una línea psicoanalítica diferente y descendiente de la de Freud llama Sincronicidad a una coincidencia importante en que se producen de forma igual o muy similar dos o más hechos en la que está implicada algo más que la probabilidad del azar
Un conocido chiste consiste en que basta que a uno le digan “No pienses en un caballo verde” para que de inmediato nos aparezca la imagen del equino. Personalmente reconozco que no poseo experiencia paranormal aunque me han ocurrido y ocurren extrañas ‘casualidades’.
Para muchas culturas las ‘epifanías’ que tanto cita el Dr. House corresponden a revelaciones o sueños en que los profetas, chamanes, médicos, brujos u oráculos interpretaban visiones más allá de este mundo. Nunca me ha ocurrido nada parecido.
Aunque debo decir que muchas veces no puedo comunicarme con mi mujer durante el día, porque ambos estamos llamándonos por celular al mismo tiempo, lo que impide la comunicación, no sé que significa pero estamos acostumbrados. “Justo estaba pensando en ti cuando me llamaste” es un clásico de la experiencia diaria.
Hace dos semanas que estoy siguiendo el sitio web y los trabajos de un talentoso sexólogo y psiquiatra argentino que lleva varios libros publicados y parece tener una creatividad sin límites en diversas áreas, y hace apenas un rato mi mujer me trajo uno de sus últimos libros que recibió ‘por casualidad’, cosa que agradecí mucho porque estaba pensando en comprar uno, aunque ella no lo sabía.
Estuve hojeando un libro interesante titulado “La Crisis del Hombre Maduro” del Dr. William A. Nolen, prestigioso cirujano de una ciudad pequeña (Lichtfield) en Estados Unidos y autor de varios libros muy vendidos, y en una parte expresa que su crisis comenzó cuando cumplió 50 años y dice: “… mi padre había muerto a los 58 años de una enfermedad cardiaca; genéticamente yo parecía ser como mi padre, y suponía que probablemente me quedaran ocho años de vida …”. Inquieto por esto y otras cosas que leí en ese libro busqué en Internet o gugleé al autor para descubrir que él había muerto en 1985 en una operación de bypass coronario a los 58 años de vida.
Sir Alexander Fleming descubrió la penicilina por pura casualidad porque olvidó residuos en un recipiente que eran hongos = penicilina, y en el mundo científico hay muchas casualidades que reconoció el mismo Albert Einstein o serendipias que explican descubrimientos. Según Wikipedia: Una serendipia es un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado. Y por hoy solamente, hasta aquí llegó mi amor, aunque mi investigación es más extensa.
Y No.
No hay modo de “salvarse” mediante la suerte, el destino o la casualidad, por lo menos para un sujeto terrestre como YO que además no juega ni al Loto.

jueves, 11 de septiembre de 2008

¡EXACTAMENTE! TODO LO CONTRARIO.




El acto literario –escribir- puede que sea solitario en su confección, pero en la mayoría de los casos busca lector, desea al mismo, o lo necesita imperiosamente por razones económicas o de otros tipos. Los contenidos de significación o la temática suelen ser muchísimos. Como sabemos, los contenidos literarios de los textos -igual que los hijos- nunca pertenecen del todo a sus autores.

Los lectores, pueden hallar en los textos un campo fértil para sus propias producciones psíquicas, creaciones (Inventio) que incluso son ignoradas por ellos y suelen dotar a la letra original de muchas significaciones diferentes, con derecho propio por su misma constitución como seres hablantes.Porque una frase o un escrito, puede ser interpretado de tantas formas diferentes, como la cantidad de lectores posibles.
Esto mismo es tema de la filosofía del lenguaje desde la era antigua.La interpretación del lector de cualquier letra, que es personal e intransferible, se trastoca (traduce) así en:... "bostezo, nudo en la garganta, lagrimas, carcajada ostentosa, mistificación, cuento, menosprecio, zapping, vuelta de página, identificación, repetición monocorde, declamación, escarnio, mera indiferencia u olvido" o cualquier otra manifestación propia de la subjetividad del lector-"expropiador". O como tu lo quieras. Aquí hay muchas palabras, aunque ninguna cosa. Vamos, no es tan difícil

jueves, 20 de diciembre de 2007

UNA DE FANTASMAS Y ESCRITORES.



Un tipo cualquiera como UD. y como yo, aburridos, ignorados, insatisfechos, que se expresan como pueden, y que no pueden mucho.
De los que un día escriben un blog, una novela, una composición para la “seño” del geriátrico, poemas para su novia… un día y otro día escriben frases originales no copiadas de ningún lado, que se les ocurren cada rato por el hecho mismo de ser los ‘fantasmas’ de todos los genios y literatos que existen.

Ghost Writers que organizan un mundo para que se luzca el “domador de leones”, seres grises que muchas veces desearían ser de otro color, ridículo, digamos zepia, rojo flash, verde amusgado.

Ideas y guiones de novelas propias (cuentos) “escritas” por otros a cambio de unos dinerillos, generalmente muy poco.
Mezclados entre la multitud de los tipos que toman el colectivo, en las estaciones donde siempre gana la soledad, un tipo como Ud. que de repente mira un enorme afiche multi-media con una señorita hermosa, y donde ve estampada la frase que escribió en su blog uno o dos meses atrás, que leyeron cincuenta tipos, con suerte, pero uno de los que leyeron comercia con ese tipo de cosas tan familiares y cotidianas para uds. Vende ideas. Ve su frase como el gran descubrimiento de un “creativo”, que por lo menos es mejor que otros creativos, porque consulta los blogs para ver si hay algo vendible. Y el tipo se ganó respeto y algunos dinares, pesetas o duros, según guste qué divisa, con una de esas frases que a UD. se le ocurren 35 veces por día y que publica mecánicamente en su blog para que otros cincuenta tipos las lean.

Cuento sin moraleja, juego sin gracia, todos sabemos el argumento de la historia, Desde el sublime “discurseador” oficial cuyo trabajo es colocar en palabras los discursos políticos y estatales, hasta los verdaderos “monjes grises” existentes en toda empresa o medio de comunicación pública que se precie de tal, fantasmas de funcionarios, de famosos, etc.. Filósofos y críticos ocultos de los “grandes” que utilizan su nombre para hacer mucho dinero.

Claro está que ahora se preguntarán por qué cuento algo que es tan remanido, reconocido, que hasta en los sitios públicos se acostumbra decir “Te presento a... (Sigue con nombre famoso)” aludiendo que “ese“ es el verdadero personaje.

¿Será porque me acordé de Cyrano de Bergerac?...como amamos el engaño… “Todo el Mundo es un Escenario” querido William.

sábado, 1 de diciembre de 2007

EL HUMOR DE RABELAIS

…”La prudencia de los padres ha guiado su elección: si la risa es la distracción de la plebe, la licencia de la plebe debe ser refrenada y humillada y aterrorizada mediante la severidad. Y la plebe carece de armas para afinar su risa hasta convertirla en un instrumento contra la seriedad de los pastores, que deben conducirla hacia la vida eterna y sustraerla a las seducciones del vientre, de las partes pudendas, de las comidas, de sus sórdidos deseos…”
“El Nombre de la Rosa”. H. Eco./

“El sueño de la razón engendra monstruos”/Goya.

Mi deseo es traer a Uds. A Francois Rabelais (1494-1553) y su mundo, que nos cuenta demostraciones carnavalescas, que tuvieron lugar en el siglo XVI; el Renacimiento ensayaba sus primeros despertares, después del largo sueño de la Edad Media. Momento de la aparición del cuerpo y sus intimidades, a través de excursiones por la anatomía, más pinturas y esculturas famosas que se atreven a mostrar la reprimida desnudez, aún en temas religiosos. Tiempos de inquietantes noticias y chismes de salvajes desnudos cubiertos de oro, provenientes de los nuevos mundos (América).
Mikhail Bakhtin, un teórico ruso de los años 30 y autor reconocido dentro del pensamiento actual por el libro “Rabelais y su mundo”, destaca el humor popular y el carnavalismo de este autor. Buscó recuperar partes de Gargantua and Pantagruel que en el pasado fueron ignoradas o suprimidas, y realizar un análisis del sistema social del renacimiento para descubrir el equilibrio entre el lenguaje que era permitido y el que no era permitido, y la interacción entre lo social y lo literario.
En los comienzos del renacimiento, el goce sensual del cuerpo humano, no era funcional a los fines del feudalismo, que precisaba a sus siervos de la gleba para crear las riquezas = posibilidad de hacer castillos, caballerías, y filosofías que los justificaran. Una vida corporal “de paso” hacia otra vida eterna, la verdadera.
Vida de los sujetos del joven renacimiento separada en dos bloques: épocas comunes de servidumbre y épocas del carnaval. En épocas serviles rozar un seno de duquesa cuesta la vida; en el carnaval es ella quien ruega que le quieran tocar el culo, ¡mucha competencia!.
Muy cierto – dijo el monje- que donde por todas partes hay muro por fuerza se murmura, y hay mucha envidia y mucha conspiración. - Gargantúa
En esta escena de pasaje aparece Francois Rabelais (1494-1553), monje, médico y escritor francés que cambió varias veces su orden religiosa: lo expulsaban de Francia, lo reprimían.
Rabelais se nutría de antiguos textos griegos, del “Elogio de la Locura” de Erasmo de Rótterdam, de la “Utopía” de Tomas Moro, dando vida a lo terráqueo, a la alegría del vivir, al goce del cuerpo mediante los sentidos, a la creación de palabras –ensaladas que resumían varios conceptos, creación de la lengua. Rabelais se lanzó a la aventura literaria, devolviendo al cuerpo desde la cabeza hacia abajo, sus otras eliminadas partes. El invento de expresiones nuevas y los juegos de palabras, lo grotesco, los contrasentidos, las risas y blasfemias gozadas por los plebeyos, fueron la respuesta final del primer renacimiento, al miedo que causaba ese infierno “prometido” y las imágenes santas.
Agelastos, fue el nombre creado por Rabelais del griego, para designar a quienes no saben reír. No en vano las abadías ocultaron durante cientos de años todos los textos vinculados con la risa, algunos atribuidos apócrifamente a Aristóteles o al filósofo Demócrito que creía estar loco por reírse de todas las cosas, a quien Hipócrates contestó en forma apócrifa que “no estaba loco, sino que tenía una naturaleza feliz”, palabras más o menos. La historia como una risa.
… Amanecía otra vez y la masa festejaba el carnaval, curioso eufemismo decir “festejaba”. Su similitud con los actuales procesos festivos, era por ley de opuestos; no se parecían en absoluto. Nada, del con-formarse actual. Un dicho popular afirma que después de largos años de represión, lo primero que aflora son los nervios. Durante la larga época del carnaval de esa transición, se terminaban las jerarquías y el complicado proceso de máscaras caía. No había en ese momento jóvenes y viejos, altos y petisos, flacos y gordos, nobles y plebeyos, mujeres y hombres, reyes y súbditos (no sujetos). Tampoco público ni actores. Quizás algo contemporáneo que semeje la situación descripta sean algunas fiestas rave del post-modernismo y la letra, varias veces censurada, de la canción “Fiesta” de Joan Manuel Serrat. El carnavalismo al que hace referencia Rabelais no era tan sencillo. No era debutante.
Era heredero histórico de los carnavales griegos, las bacanales romanas, y Los Saturnales, donde la situación social se invertía. Se fundamentaba en la creación de vistosos disfraces, antifaces o máscaras que favorecían el anonimato, rituales, obras trágicómicas, declaraciones públicas, retruécanos y puestas cómicas, y el arte de insultar (blasfemar también), atracones por mera glotonería de paladares ebrios.
Rabelais mientras tanto, jugaba con las lenguas francesa y griega, combinaba las palabras, las condensaba, parabolizaba, desplazaba, creaba neologismos. Recreaba al francés, la lengua de aquel entonces. . “Raymond Quenau, Henri Michaux y Ferdinand Céline, para no hablar de Rabelais, inventaron palabras nuevas y últimamente han aparecido teóricos y abogados de la literatura que prohiben "herir el lenguaje", es decir, no habría que acuñar neologismos. Estos prohibidores olvidan algo: si los pueblos no hubieran "herido" sus lenguajes desde que empezaron los siglos, hoy nos hablaríamos por señas”… (Juan Gelman, Sentir para Pensar, www.páginadigital.com.ar).
Comer, beber y hacer el amor o golpearse hasta quedar exhaustos, rendido el cuerpo biológico por atravesar las fronteras de lo posible.
Pensarán tal vez en un hedonismo o en orgías, aunque no era ese exactamente el punto. La plebe hacía gala de otro saber frente al amo, goce sensual para la alegría que arrollaba insolente, indeterminación y ausencia de miedo al castigo divino. Imponiendo muchas costumbres que luego se incorporarían a la vida cotidiana, a las letras, a las artes, lejos de supersticiones y oscurantismos.
Esta actitud del carnavalismo y las ideas trabajadas inadvertidamente por Erasmo, Moro, Rabelais, se observaron en la literatura y el arte todo, en figuras como El Bosco, Leonardo, Miguel Angel, Miguel de Cervantes Saavedra algunas décadas después, en Shakespeare, en las sátiras y farsas de Moliere y en muchas otras. Wolfgang Goethe, fue quién describió el carnaval más acabadamente. Porque tales deseos y gozos anudados y parcialmente “desatados”, también alumbraron artes y filosofías... “El Quijote de la Mancha” (1605) burlándose de la caballería y de tantos otros aspectos típicos de la Edad Media y las Cruzadas, logró influir en decenas de escritores hasta la actualidad misma… y recreó la lengua castellana. Aunque algunos concedan que ese libro pertenece más a Sancho Panza que al Ingenioso Hidalgo.



http://psychenavegante.net/index.php?option=com_content&view=article&id=1081:rabelais-impregno-de-humor-al-tramado-textual&catid=173:psicoanalisis

miércoles, 21 de noviembre de 2007

EL SOL DE PURO FUEGO


También a mí me ocurre que "algo" dentro mío me escribe, y eso me obliga a apretar teclas hasta que salga un escrito, que sin saber ni cuándo, ni cómo, ni dónde, luego uds. leen. Se escribió. Ante la prueba irrefutable de la página llena por esos símbolos, como repartidor de otra cosa que ignoro, lo traslado dentro del blog.
Luego dirán que lo hice mejor o peor, que no tengo remedio, que hay de todo en los blogs, que mejor hubiera escrito la lista del supermercado, o lo que deseen.
No me siento particularmente molesto por lo que opinen de "mis" escritos, porque como decía Borges (Y sin su genialidad)... "No soy yo, es Borges quien escribe".
Aún así, siento fuerte en todo mi ser cuando algo me conmueve. Alejandra Pizzarnik, poeta argentina, ya se robó varias noches de mis sueños, repletos de palabras, de posibilidades y de mil pequeñas muertes por amor.

Por eso, aunque no sea su cumpleaños, felicito a la autora de este escrito, que está muy lejos geográficamente, pero muy cerca de lo que quisiera poder escribir.
Hablo de Débora Hadaza a quien solo conozco por sus escritos en su blog.

Juzguen ahora uds.

Trama


Te beso entre libros, entre gente, entre paredes y en el vacío; en medio del aire y en la oscuridad. De un lado al otro del mundo, volteando mi cuerpo para encontrarte en todas las cosas que has tocado. Aunque esté lejos y encerrada camino contigo en completa libertad. Te beso los ojos y las comisuras de los labios cada amanecer, te acaricio el cabello y te muerdo el cuello al salir el sol. No importa que tan lejos estés de mis manos o de mi boca. Vivo en este espejismo, atrapada en la ilusión de mi cuerpo; te busco y te encuentro, y no paro de encontrarte, y hablo contigo a todas horas, y comemos juntos, y vivimos siempre.

Quiero alargar la burbuja y lograr que no reviente, quiero seguirte el olor aunque tenga que inventarlo; ya no sé quien eres, no conozco tus palabras de todos los días, no te escucho; pero te veo, te sigo, te creo. Sigo inventando un mundo donde puedas sobrevivir y yo pueda seducirte y enamorarte todos los días.

Quizá tienes razón y no nos queremos a nosotros, sino sólo queremos lo que somos cuando estamos juntos; y si es así, entonces no te recuerdo sino que te recreo, y eres el de siempre, y sigues llegando cada noche a mi habitación, y continuamos eternamente besándonos en cualquier vagón. Eres la memoria viva, caminas, ríes, piensas, en este mundo alterno que nos vive mientras no nos vemos. Por eso cada vez que nos encontramos sigue la trama de la historia, como si no hubiera nada que la interrumpa, y no importa quienes otros ocupen los roles que dejamos vacantes, ni cuantas vidas, ni cosas nos alejen en la cotidianidad; nos reencontramos y el rompecabezas se arma de nuevo, y volvemos a ser uno, y de nuevo estamos completos.

Y por eso no importa que al pensarte crea que es mejor que no existas, que al analizar esta relación de enfermos me sienta tarada. Eso en realidad no importa. Tampoco importa que odies lo que creo, y a mi por creerlo; esto es más fuerte que tú y que yo, y que las conciencias de ambos. Tal vez seamos algo parecido a un tapete que cose el destino, y tenemos que ser hechos de hilos distintos, llevados y traídos por el antojo del tejedor.

No tengo idea del porque escribo esto, y ni siquiera sé si en realidad yo lo estoy escribiendo, o si alguien me lo dicta; no es producto de mi intelecto. Lo juro. Es como si mi cuerpo se expresara libremente a través de esta pluma, y me obligara a dejar evidencia. Y pensándolo bien así son las cosas contigo; al verte soy un zoombie, un vudú de alguien, no tengo más convicciones, ni prejuicios, ni ideales; soy tu barro, tu tela, tu cuerpo, o tuya, simplemente tuya. Y eso me da miedo.

Publicado por deborahadaza en 4:59 PM 3 destellos

Etiquetas: confesiones, de amor y otras locuras