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martes, 16 de junio de 2015

PONELE…



Tomemos un tipo sometido, aburrido, desconocido, omitido como cualquiera, un jubilado que tras 40 o 50 años de trabajo no puede pagarse la vida, un empleado mediocre lleno de deudas dentro de una sociedad que lo seduce al consumo, lo induce de las mil formas posibles. Tomemos a los Nadies, a los que nunca, nunca, nunca se acostarán con la rubia hermosa y jugosa que observan todas las noches en la pantalla, esas frutas exóticas que jamás comerán, los que quedan de la parte de afuera del restaurante del menú ejecutivo de 200 o 300 mangos. Tomemos a los que viven en casillas sin agua, sin gas, a los cartoneros que solían ser clase media apenas 20 o 30 años atrás y ahora son “recicladores”

Tomemos a toda esa gente que quiere ver bien lejos Micky Vainilla.

Para ellos la tele es maravillosa.

Frente a la injusticia cotidiana y los miles de tipos corruptos que “se salvan” mediante el simple cohecho, el sobre salvador de fin de mes, la complicidad pequeña que un día nos permite “la casita”, ahí corrije la tele, único sitio donde podemos ver que invariablemente el Bien siempre triunfa sobre el Mal y que el delito no paga, gran corrector simbólico de injusticias donde nosotros los Nadies siempre somos protagonistas.

Donde la mucama deja de ser “la sierva” para transformarse mágicamente en la novia amada de un chico lindo, un  chico bien, de esos con fortuna y llenos de buenas intenciones.


Dicho lo cual: Pido seriamente que me envíen al mundo de la televisión, pido desesperadamente que me dejen estar cerca de tanto rico bueno, al lado de los justicieros...


Yo también quiero llenar mis carencias con ese néctar que se fabrica en los sets de las películas para que las miren los sonsos, porque señores,

Yo también soy un sonso.   



   

viernes, 24 de abril de 2015

LA HORRIBLE INDIFERENCIA



 Narciso-Caravaggio (1594)

“El infierno son los otros” Jean Paul Sartre

“El Hedonismo como muerte del deseo”

“Lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia. Lo contrario de la belleza no es la fealdad, es la indiferencia. Lo contrario de la fe no es herejía, es la indiferencia. Y lo contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia entre la vida y la muerte”  Ellie Wiesel.

En la sociedad posmoderna del Siglo XXI se han cambiado los antiguos lugares de trabajo de la oficina, fábrica o taller en que la gente moraba e interactuaba y la misma índole del trabajo actual, robotizado, mecanizado o automatizado favorece el individualismo, el narcisismo y aunque diversos autores dan distintos nombres al ambiente existente se ha creado algo así como “La Era del Vacío” según el título de un libro del sociólogo francés Gilles Lipovetsky (1983) en la que el sentido del otro ha caído en desgracia y todas las imágenes exteriores perecen frente al espejo de Narciso. Dentro de este desierto simbólico predomina la Fría Indiferencia o como lo describe el mismo Gilles Lipovetsky: 

…”El Yo ya no vive en un infierno poblado de otros egos rivales o despreciados lo relacional se borra sin gritos, sin razón, en un desierto de autonomía y de neutralidad asfixiantes […] No contento con producir el aislamiento, el sistema engendra su deseo […] Cada uno se exige estar solo, cada vez más solo y simultáneamente no se soporta a sí mismo, cara a cara...”

O como afirma, premonitorio, Ernesto Sábato en su libro “La Resistencia” (año 2000)…”Trágicamente, el hombre está perdiendo el diálogo con los demás y el reconocimiento del mundo que lo rodea, siendo que es allí donde se dan el encuentro, la posibilidad del amor, los gestos supremos de la vida…”

Las palabras aparecen reemplazadas por visiones hipnóticas sobre un screen en que el otro ya no es tan necesario salvo como espectador. Narcisismo secundario  donde la investidura libidinal que previamente estaba puesta en objetos recae ahora, regresivamente sobre imágenes.  

Tal vez nos resulta más fácil y natural vinculamos en lo virtual con potenciales desconocidos y sin arriesgar “la puesta en cuerpo” porque tendrá razón Sigmund Freud y nos resulta muy difícil la relación con los demás en la realidad, la más dolorosa de las tres fuentes de sufrimiento humano, “El Malestar en la Cultura”
Así de paso podemos maquillar nuestra verdadera persona detrás de imágenes, desaparece la gordura, los años de más, todo perfecto. ¡Gozar!

Según el psicoanalista Sergio Rodríguez:
“La época actual de la Cultura es una fuente permanente de esos goces fatuos, que refuerzan veladuras al y a lo inconsciente. En primer lugar, promoviendo la adicción a las pantallas. Es hasta angustiante observar a grandes y chicos sólo pendientes del goce de sus miradas. Programas televisivos que transcurren por lo siniestro, usando a discapacitados[25] para entrampar la mirada[26], los accidentes y sus víctimas, o hechos delictivos con resultados de muertos, etc. Y la computadora + “jueguitos” + Internet, + etc. Contagian, a la que de fundadora del periodismo ha pasado a ser nada más que esporulaciones de la TV: la prensa escrita. Del mismo modo, taponan los oídos con la estridencia de ciertas “músicas” y bocinas. En consecuencia hay cada vez menos lugar para el deseo y el goce de las otras pulsiones: piel, musculatura, oralidad, analidad, genitalidad. (Sergio Rodríguez, ¿Sociedades Locas? Ver en:
http://psychenavegante.net/index.php?option=com_content&view=article&id=288:isociedades-locas&catid=69:psicoanalisis#_ftn25