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viernes, 19 de noviembre de 2010

MALESTAR HOY

MALESTAR HOY


Uno tendería a creer que alguna gente de esta época se ha vuelto un tanto desalmada si se la compara con la de épocas anteriores; es sabido que desde hace unos 40 años la cultura individualista y la economía neoliberal han causado relaciones sociales a las que se ha dado diferentes nombres y explicaciones en relación al malestar cultural:  culturas líquidas, caída del lazo social según Vivian Forrester en su libro “El Horror Económico”, cultura light o posmoderna, muerte (simbolica) de la Ley del padre, disgregación social, discurso capitalista, cuestión de jergas.
El dinero por encima de todo, alto consumismo, tener más que ser, ausencia de reuniones, desconfianza hacia el prójimo, apuros enfermizos, muchedumbres enloquecidas en ciudades, familias desintegradas o monoparentales o ensambladas, aumento de la pobreza y exclusión causadas por crisis económicas, difusión amplia de las drogas caras y baratas, marcado quiebre generacional, café vacíos, clubes barriales desaparecidos, divorcios por montones, desprecio por los mayores, exclusión de los diferentes de cualquier clase, xenofobia, viejismo, relaciones de uso y consumo, hijos que no ven a sus padres, amigos que no aparecen nunca, vecinos que apenas se conocen, cuando se conocen.
 

Es probable que la gente tenga un poco de responsabilidad por este gran desatino humano, un poco.
 

Pero el sistema socioeconómico también está determinando que esto sea así.
Las condiciones están dadas para que los más vulnerables desaparezcan.
 

Lo que me asombra es que se haya “naturalizado”, porque todos parecen verlo como algo muy normal, "moderno"
 

Generaciones anteriores tal vez, no lo hubieran tomado con tanta serenidad. En verdad no lo hicieron y lucharon contra ello.
 

Como dice en forma cómica la revista Barcelona –El mundo está por terminarse pero a nadie parece importarle.
 

¿Estoy exagerando? … ¡seguramente!.
 

Todo bien ¿bien no?

domingo, 25 de noviembre de 2007

DIA DE HACER NADA



Leo en un diario sueco que un partido político está proponiendo el "Día de Consumir Nada" como forma de protestar contra la brutal inflación en Suecia (¿será del 3% anual?). Proponen un día determinado para no comprar. Comer frugalmente, usar el automovil lo menos posible, no acudir a cines ni teatros, no salir a comer afuera, Luego cero consumo. Para que los empresarios piensen mejor sus aumentos de precios.

Y propongo que hoy, tal como lo indica la Biblia, sea un día de descanso. De hacer nada. De nada. Porque es domingo.

Y recuerdo que antes escribí, y lo repito:


Despierto y no pasa nada. Todo está en calma.

Me quedo un largo rato quieto, miró despacio mi imagen en el espejo y me gusta mi reflejo.

No recuerdo si soy hombre o mujer, flaco o gordo, joven o viejo, pobre o rico, lindo o feo, alto o cortito, mis músculos duermen todavía...

No sé donde estoy o si tengo dinero, si estoy o no enamorado, ... peor, ¡no me interesa!. Mi mujer se despereza.
Y mi entero ser bosteza.

Lo único que en verdad me importa... digamos, es que es domingo, quieto, sin humos,sin ruidos,sin gente con ganas de mecerse, mientras mi cuerpo goza de poseerse...

Floto, reposo, hago la plancha, estoy dentro de alguna nube, estoy calmo... como esos veranos cuando el sol me baña cálido, reposo sin salmo.

Anclado en la cama, miro a la ventana, solo un anciano que se rasca la cabeza y una niña que pasa en bicicleta.

Sol, verde, alguna que otra nube y un grito lejano de alguno canta un gol.

No logro comprender de que sirve poseer... tener por tener.

Quisiera que el mundo compartiera "esto",

Me acuerdo que intenté decirlo de otra forma... de mil formas, loco, la ciudad te devora y te trastorna.


Dije y repito:

Las palabras no son las cosas. Pero basta que un marido le diga a su mujer "te voy a dejar por otra más joven" para que ésta se sienta dejada, abandonada, no amada.

Las metáforas logran que nuestra forma de hablar sea de lo más curiosa. "Voy volando","Te esperaré en el cielo", "En un segundo te atiendo", "Lo termino en menos que canta un gallo", "Es una noche negra", "Eres un infierno de mujer". Palabras.

Amo el poder de la superlativa simplificación. Así un amigo, interrogado por su viaje a las ruinas de Grecia y Pompeya, contestó "está todo roto".

Amo ese viejo cuento Zen en que el discípulo pregunta al Maestro "¿Por qué existe el invierno, el infierno, la pobreza, el sufrimiento, la enfermedad, la tristeza, todo lo que es malo?... a lo que el Maestro respondió "Mi perro te contestará". El discípulo sorprendido dijo "no entiendo". El maestro ciego, mientras acariciaba la cabeza del perro pronunció "¡Yo támpoco!".

Simple. Como cuando Humpty Dumpty le contesta a la confundida Alicia "Las palabras quieren decir lo que yo quiero, porque aquí se trata de ¡quien es el amo y se terminó!".

Simple. Hoy es domingo y no lleno el post de atiborrados y ansiosos pensamientos in-ge-nio-sos. No. Después de la flor y el amor, me voy a tomar sol y a dormir la siesta. Simple como un círculo.

El mar de palabras nos hace perder la estructura de las cosas, su esencia.
Recuerdo levemente los aterradores ruidos de esta ciudad, la prisa, los nervios, falta de piedad.

¡Chaú por hoy!

Andate a caminar, goza del sol o encará finalmente a esa mujer que está buena, o mirá la televisión, o el partido. No es una película ni un libro, es TU vida.

"Por cuatro días locos que vamos a vivir, por cuatro días locos te tenés que divvertir"

digo: ¡SE ESTÁ BIEN ASÍ!... bien lejos del mundanal frenesí o del fraile carmesí.