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viernes, 13 de febrero de 2015

"BESOS" Gabriela Mistral.

Gabriela Mistral, seudónimo de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga (Vicuña, 7 de abril de 1889Nueva York, 10 de enero de 1957), fue una destacada poeta, diplomática, feminista1 y pedagoga chilena. Una de las principales figuras de la literatura chilena y continental, fue la primera latinoamericana y, hasta el momento, única mujer iberoamericana, premiada con el Nobel2 —ganó el Premio Nobel de Literatura en 1945—.3

Ver la historia de la poeta en: http://es.wikipedia.org/wiki/Gabriela_Mistral



Besos

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Gabriela Mistral 

domingo, 4 de enero de 2015

¿Love Forever?

Foto de Graciela Braverman

 "There is no reason not to undertake what appears to be necessary and impossible."


Ortega Y Gasset

"Everything will reach solemn fool, if permitted by your height"

Almafuerte.

When we fall in love everything about the other is ideal. When a young couple or not much is known, the first thing that prevails between the two is a state of infatuation where sexual passion is intense and the other the soul mate, takes the place of all.

We found the ideal person, that we dream, but this ideal exists only within us. It overestimates the beloved subject.

It is common that lovers are always thinking of the beloved, and to devote an extraordinary amount of time.

Naturally, this profound approach occurs at the beginning of the hype (idealization) of the virtues of the other, an overestimation that makes "our beloved" is what the imagination wants it.

One loves in principle by something we share with other biological species, instinct. One also evaluates your female partner for its ability to reproduce, to produce pleasure, her beautiful body, heavy hips and legs that would represent what our children. In humans it is estimated the commitment and maturity to understand.

The state of being in love is not very different from that of a hypnotized person, because even the smallest desires of the other are like orders, so take everything. All that is real to the hypnotist or the, is real for me.

In the crush the object is placed in the place of everything to which we aspire. There is a blindness of love, "Love is Blind." Here is a danger of reducing our self-esteem and poor, slaves of love, of the Other.

He says a song by Joan Manuel Serrat:

"... Do not think that has anything against you if you run over the street and do not say goodbye, because they do not see you. Do not talk of ingratitude, you know that your company believes it is worth, not that idiot has become Suddenly, judging by that stupid smile, or think you are mistaken if you called Margarita. It is difficult, but try to understand that the soul is broken but you see him mourn, no foul play by not telling the truth or hide anything because hide some things. Give it time and excuse the arrogance of a man who feels lucky. Let the boy sing, the one who is in love ... "

But at some point in the relationship, they begin to know further, when the fever has passed Saturday night. The idealization in the other goes down, laying face with the reality, nobody is perfect, no relationship is perfect, and the day to day daily relationship shows that the loved one also has many virtues, some "defects" . Some failures. And this is where many couples are separated. No wonder the high number of divorces.

Many people want the advantages of singleness without compromise, using sensual fun. It is one of the options in life.

Many complain that at this exact moment lost love and euphoria disappears. How can we keep the flame alive for a long time? Is not no love that lasts forever?

One of the virtues of being in a solid partner that no boat has left the relationship, is that the sexual-genital, passion facing competition from other feelings of tenderness and affection, allowing us to want or desire the other; not only for sexual gratification, but for various other things.

The aim-inhibited sexual impulses, who can not consume, produce more durable bond because they can not complete satisfaction, as in friendship.

And there are good treatment, the company, and practical common sense, solidarity and empathy, sense of humor, the daily value, willingness to stand with us to share the bounty.

The passion is sublimated (not all, boys) to other feelings such as joint projects, shared desires, professionals, in brief: One World, the Prayer.

Lasting love is that which combines sensual love and tender feelings (which are extinguished by the satisfaction and then return), where each one is presented as is and can develop their potential and their life and vocation with his partner.

Victor Michelon www.http://lamagahoy.blogspot.com

miércoles, 10 de septiembre de 2014

ALGÚN POEMA DE AMOR...



Francesco Hayez, El beso, 1859


Extracto de BESOS

..."Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos..."

Gabriela Mistral
(1889-1957)

EL AMOR Y EL CRÁNEO

El amor está sentado en el cráneo
de la Humanidad,
y desde este trono, el profano
de risa desvergonzada,
sopla alegremente redondas pompas
que suben en el aire,
como para alcanzar los mundos
en el corazón del éter.

El globo luminoso y frágil
toma un gran impulso,
estalla y exhala su alma delicada,
como un sueño de oro.

Y oigo el cráneo a cada burbuja
rogar y gemir:
-Este juego feroz y ridículo,
¿cuándo debe terminar?

Charles Baudelaire


QUIÉREME ENTERA

Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra...
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
quiéreme día,
quiéreme noche...
¡Y madrugada en la ventana abierta!

Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda... o no me quieras!

Dulce María Loynaz
(1903-1997)


“¡Locura amorosa!
¡Pleonasmo!
El amor ya es locura.”

Heinrich Heine            





miércoles, 21 de agosto de 2013

AMORES DE PELICULA-Sandra Auladell




 
No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió.

(“Con la frente marchita”, Joaquín Sabina)



Los amores cobardes no llegan a amores
ni a historias, se quedan allí.
 
Ni el recuerdo los puede salvar,
 
ni el mejor orador conjugar
. 
(“Oleo de mujer con sombrero”, Silvio  Rodríguez)


Alguna vez escuché una explicación sobre goce y deseo a partir de un cuento de Fontanarrosa.  En “El día que cerraron El Cairo”[1], el protagonista, sorprendido por el cierre imprevisto del famoso bar de Rosario, sitio habitual de reunión con “los muchachos”, comienza a deambular en busca de los otros integrantes del grupo, tratando de imaginar dónde podrían haber ido. En su derrotero, comienza una charla casual con una joven, muy atractiva, quién lo invita a tomar un café a un bar de la zona, y luego, a subir a su departamento. Cuando ya suponía un encuentro sexual seguro, la presencia de visitas inesperadas en la casa de ella, los hacen posponer la cita. Acuerdan que él la visitaría la tarde siguiente.  Ese día,“a la hora señalada”, él se muestra entusiasta. Satisfecho porque no hay nuevos imprevistos, llega puntual,…a “El Cairo”, para contarle a sus amigos, al detalle, lo ocurrido el día anterior.
El desenlace, entre absurdo e hilarante, nada nos dice de los motivos por los cuales deja plantada a la mujer que hasta ayer era la de sus sueños. Pensé cuán a menudo nos encontramos con historias semejantes, por ejemplo, en el cine, en películas que consideramos clásicos, donde lo característico (¿lo atractivo?) es esta mortificación del deseo.
Así, podemos mencionar filmes como “Breve encuentro” (D.Lean,1945), que en Argentina recibió el título aún más funesto de “Lo que no fue”, o en la más moderna “Los puentes de Madison” (C. Eastwood, 1995), en los cuales la posibilidad de realización de algún deseo queda limitada a una suerte de recreo dentro de una realidad tediosa y rutinaria,  que en ambos casos se liga a la vida marital (apreciación poco feliz del matrimonio, de paso). No tenemos “happy end”, los protagonistas entienden que no pueden soslayar sus obligaciones en busca de un “loco amor”, el cual queda  reducido a un recuerdo para guardar en secreto.
En “Algo para recordar” (Mc Carey, 1957), la cuestión se complica un poco más, los protagonistas, ambos comprometidos, se enamoran. Se dan un plazo de seis meses para resolver sus respectivas situaciones: ella, separarse de su esposo; él, dejar de ser mantenido por sus mujeres, conseguir trabajo y valerse por sí mismo.  Se citan en el Empire State. Ambos trabajan y logran lo acordado. Pero…¡Ay!, ¡Ojo con lo que deseas! El mensaje es claro: si vas detrás del objeto de tu deseo, podrás sufrir un accidente y quedar paralítica de por vida.  Otra vez, no se encuentran y como el título nos dice, el recuerdo.
Quizá no todas estas películas sean memorables, pero si vamos a un clásico entre los clásicos como “Casablanca” (M. Curtiz, 1942), encontramos el renunciamiento en primer plano. Ya no está velado, no son las circunstancias que atraviesan, ni un accidente lo que se interpone. Cuando ella se había decidido a dejar a su marido por él,es el propio protagonista quien  abandona a la mujer de su vida al pie del avión. Dos frases históricas: “Siempre nos quedará París” y “Creo que éste es el comienzo de una hermosa amistad” nos permite homologar al Rick de Bogart con el Cabezón de Fontanarrosa, los dos prefieren tomarse algo con los amigos para contar (con sumo placer por contar, subrayo)  lo que fue o lo pudo haber sido que ir detrás de esa mujer que desean. Al respecto, como Sabina y Silvio, otro cantautor sienta posición. Ismael Serrano dice: “Que no haya mas despedidas, que no eres Ilsa Laszlo ni yo Rick Blaine. Ni soy tan idiota, no te dejaría ir con él. El próximo avión que tomes conmigo lo tendrás que hacer,y el camino de regreso yo te lo recordaré.”  No es casual que el tema se llame “Amo tanto la vida”,  lo vital en oposición al no, al nunca.

Vuelvo a preguntarme sobre estas historias, ¿Por qué atraen? ¿Qué tienen? Nos encantan los finales felices, pero también ejercen cierta fascinación los amores imposibles. Buscando sobre el tema, llama mi atención un poema de un autor por mí desconocido, José A. Buesa.  En su “Poema del Renunciamiento”, enuncia todo lo que siente por la mujer amada, para coronar cada párrafo con el estribillo: “... y jamás lo sabrás.”  Es notoria la satisfacción que expresa por lo no dicho, con una verdadera retención gozosa, controlando ese torbellino que cual procesión “va por dentro”.

Pienso también en las palabras que se reiteran: “nunca”,” jamás”, “siempre”. Todas rotundas, concluyentes,  inconmovibles. ¿Tendrá que ver con esa fijeza ligada a la repetición, al no cambio? En oposición, el deseo es evanescente, pulsátil. Nada con él es seguro y definitivo. Vuelvo a los poetas, en este caso, Pedro Guerra quién en su canción “Deseo” da cuenta de esta intermitencia del deseo, por así llamarla. Dice: “Te seguiré hasta el final /te buscaré en todas partes /bajo la luz y las sombras/ y en los dibujos del aire/… y cuando todo se acabe/ y se hagan polvo las hadas /no habré sabido por qué /me he vuelto loco por nada

. A nosotros, ¡pobres mortales!, el deseo nos convoca también con la otra cara de la moneda, la castración y eso,  angustia. No obstante, por más complicado que resulte seguir nuestro deseo, por más huidizo que nos parezca, aunque nunca encontremos “el” objeto (siempre puede ser otro), ¡cuánto más divertido  y  regocijante es!

Quizá queremos creer en héroes capaces de no ceder a sus deseos, que pueden bastarse con un goce ideal e idealizado, que sabemos perdido pero ellos mantienen vivo como si no fuera un recuerdo o un sustituto de lo posible en la realidad.



[1]“El mayor de mis defectos y otros cuentos”. Roberto Fontanarrosa. Ediciones de la Flor (1990)

jueves, 7 de febrero de 2013

EL AMOR ROMÁNTICO



“El Beso” Francesco Hayez, vía Wikimedia Commons

Freud decía: "Un sólido egoísmo preserva de la enfermedad, pero al final, hay que ponerse a amar para no caer enfermo y se cae enfermo cuando no se puede amar”

El amor de pareja perdurable no es para improvisados y algunos creen que es imposible -que la monogamia exitosa no es posible.

Ambos sexos usan diferentes estrategias para encontrar su alma gemela aunque muchas veces –como dice la poeta Alfonsina- esta es elusiva.

Extracto del poema “El divino amor”

“…Te ando buscando, amor que nunca llegas,
te ando buscando, amor que te mezquinas,
me aguzo por saber si me adivinas,
me doblo por saber si te me entregas…”
Alfonsina Storni (1892-1938) poeta Argentina.

El amor romántico en que uno elige a su pareja es una creación cultural reciente ya que antes del siglo XIX los matrimonios se arreglaban en base a convenios de familias y/o grupos tal como lo hizo la nobleza europea durante siglos. Se creía que el amor en general vendría después del matrimonio.
Según diferentes estudios hoy en día pocas personas quieren casarse sin amor.  
Desde principios del siglo XIX cambia el rol de la mujer en la historia y aparecen las primeras escritoras románticas –Movimiento Romántico europeo- como Jane Austen (Gran Bretaña -1775-1817) que asignan en sus novelas un papel importante al amor y al realismo en la vida de la mujer: “Orgullo y Prejuicio”; “Sensatez y Sentimiento”; “Emma”

Decía Austen “El amor es deseable. El dinero es absolutamente indispensable”; “Los hombres tienen el poder de elegir, las mujeres de rechazar” En los siguientes 200 años se consolida en Occidente una creciente igualdad del hombre y la mujer y se abandona el modelo patriarcal histórico. Igualdad significa que ambos integrantes de la pareja se respetan, aportan lo mismo o intercambian papeles complementarios.

La búsqueda de alguien a quien amar (que nos ame) es una noción que comenzó pocas décadas después de la Revolución Francesa de 1789. Ya en el Siglo XX el romance fue potenciado por la tecnología: radio, música, cine y televisión y recibió un fuerte impulso de la moda y la última revolución sexual de la década de 1960–“All You Need Is Love” El amor es uno de los temas que más interesan al ser humano.  

Los hombres saben que la fama, el éxito, el dinero, la carrera y una buena ‘circulación’ social son potentes atractores de mujeres como lo indica la frase “Billetera mata galán”.
Los famosos y reconocidos podrían aspirar a bellas mujeres y a casarse varias veces cambiando el ‘modelo’ a uno más nuevo cada tanto, o eso leemos en las noticias del espectáculo.
Las mujeres usan una llamativa serie de elementos que resaltan su belleza: arreglo personal, cortes de cabello, perfumes atractivos, ropas de moda, cuidado personal, accesorios diversos, tatuajes, gimnasio. Utilizan todo lo que pueda gustar en su persona; situación que ahora copian los hombres (que se depilan por ejemplo). 
Ambos sexos frecuentan los sitios más adecuados para conocer potenciales parejas.
Los noviazgos largos tan de moda en el siglo XX eran una estrategia de seducción efectiva para casarse. Consiste en mantener vivo el deseo en el otro hasta permitir que se conozcan, no saciando los impulsos para evitar que la pasión se apague.  

En la vida cotidiana también utilizamos recursos para agradar a los demás en general. Ser limpios, educados, cultos, respetuosos y tener buenos modales nos permiten ser queridos y gozar de la convivencia con familiares y amigos.
Claro que una cosa es conseguir el hombre y/o mujer amados y ser dignos de su amor y otra muy distinta es mantener la relación en el tiempo.  
Para mantenerse en pareja sería esencial reconocer que el otro es distinto con sus singularidades ‘buenas y malas’. No está en el mundo para satisfacer todos nuestros deseos y no tiene por qué estar a nuestra disposición.
Ahí es donde juegan su papel la tolerancia, el respeto y la confianza y el necesario intercambio de roles.
Les sugiero consultar mi artículo “¿Amor para siempre?”.

martes, 21 de abril de 2009

¿ADICTOS AL AMOR?


“Me quiere mucho, poquito o nada?”. Deshojando las margaritas.

El primer gran amor de nuestras vidas es, que duda cabe, nuestra madre. De ella dependen los alimentos, bebidas, el calor, el amor, y la satisfacción de todas nuestras necesidades. De ahí en más nos enamoramos de nuestra maestra de primero inferior “B”, de los amigos/as de nuestras primas, de los profesores del secundario, de nuestro primer gran amor “el primero”. De los amores después.

Deseamos el romance y creer que todo comienzo amoroso será para siempre – y fueron felices y comieron perdices. Deseamos la fidelidad del otro aunque no podamos garantizar la nuestra. A las mujeres temen profundamente ser abandonadas y les importa muchísimo si su novio o marido es fiel, a los hombres los preocupa la mera y simple idea de que su mujer le “meta lo cuernos”.

Y la necesidad se extiende a necesitar que los demás sean “testigos” de lo que hacemos, decimos, y básicamente testigos de que existimos. Queremos reír y llorar con los otros. Parece que deseamos ser/el deseo del otro. Queremos que nos reconozcan, que nos aprueben, es parte de la condición humana. Ninguna persona es una isla. Somos gregarios, sociales aún antes de siquiera saberlo anque (y también) sin saberlo.

Está científicamente demostrado que la privación afectiva y el aislamiento prolongado nos enloquece – necesidades que trascienden el alimento y la supervivencia.

Pero cuando perdemos la estima que tenemos de nosotros mismos, la auto-estima, ninguna humillación alcanza para sentirnos seguros y plenos.

La adicción al amor se produce cuando sentimos un deseo incontrolable de ser aceptados y amados, como niños pequeños. Ahí es cuando intentamos cambiar a los demás, necesitamos al otro imperiosamente para que nos complete o “llene”, podemos realizar muy pocas cosas solos, vivimos penando porque hay un “vacío-agujero” (que además Lo hay), buscamos soluciones fuera de nosotros mismos, sufrimos por el alejamiento temporal del “otro”, nos resulta imposible arreglarnos solos, buscamos desesperadamente la aceptación o aprobación del otro, esperamos y exigimos un amor incondicional y a prueba de todo.

Postergamos nuestra alegría sin disfrutar de nuestros logros pequeños. …”Cuando tenga un hombre, cuando adelgace, cuando trabaje menos, cuando tenga mi hijo, cuando se vaya mi hijo, cuando nos mudemos a esa casa maravillosa, cuando me comprenda, cuando tenga más dinero, cuando nos casemos…” y así depositamos nuestras expectativas en una solución externa a nosotros, que nunca llega, pero eso me pasa solamente a mí.

El síndrome de abstinencia es: cuando lo espero hasta la noche porque le hice una comida que tiene que valorar, cuando vivo para él aunque no lo note. Me pongo entre paréntesis hasta que aparezca el ser que me da vida, un poco la historia de Pinocho y el maestro Giussepe.

Pero no hay que engañarnos, los demás no tienen nada que ver. Somos nosotros mismos los que estamos angustiados, asustados, dependientes, desvalidos, desamparados.

Si logramos empezar por ahí tendremos más chances. Si, entendió bien, UD. tiene mucho que ver.

martes, 22 de julio de 2008

LO QUE QUIEREN LAS MUJERES

LO QUE QUIEREN LAS MUJERES



Un mito popular afirma que Freud comentó a su médico personal, durante sus últimos días de vida “Nunca pude comprender lo que quieren las mujeres”.

Mitos aparte, algunas de ellas pueden afirmar que buscan un “alma gemela” para vivir juntos toda la vida, o que buscan el verdadero o único amor de sus vidas, al Príncipe Azul sobre su corcel blanco, como bien lo muestra el final de la película “Mujer Bonita”, donde Julia Roberts ve cumplirse ampliamente sus sueños, por medio de un Richard Gere montado en su corcel Mercedes Benz blanco (¿O era un Rolls?).
Pero esta es la “historia oficial” de lo que desean las mujeres, que son muchísimas y muy distintas entre sí. Yo mismo ando buscando a una princesa.

Y varias de las “princesas” potables quieren triunfar en “Bailando por un sueño”, ser solteras, mamás, hijas, taxistas, psicólogas, biólogas marinas, astrónomas, locutoras, vedette o ninfomaníacas, y otras todo eso junto más otras más.
Todo según el cristal con que se mire.

No se puede ningunear sobre este tema, aunque quizás sí bromear un poco porque ni los varones sabemos muy bien lo que queremos.

¿Quién sabe qué quieren diferentes mujeres jóvenes y mayores, pobres, ricas, rubias y morenas, solteras y casadas, agobiadas y amigoviadas?

¿Quién sabe qué quieren diferentes mujeres jóvenes y mayores?

¿Quién sabe qué quieren diferentes?

¿Quién sabe qué quieren?

¿Quién sabe qué?

¿Quién sabe?

¿Quién?

Si sabía no escribía.
La eterna búsqueda de un ideal, de otra cosa, del imposible, deseo de que no se cumplan los deseos, deseo de ser amado “oceánicamente” sin condición alguna.
Sueño del pibe.
Lo que se puede decir sin miedos desde el periscopio de los varones, es que son maravillosas aunque ellas jamás deben saberlo ni sospecharlo.
La vida sería odiosamente aburrida sin ellas.

Los 300 trabajos de una mujer: hija, alumna, amiga, novia, esposa, madre, enfermera de todos los suyos, maga improbable desde donde se mire, anque bruja si lo requiere la ocasión.
El gran atractivo de las mujeres, para mí, es la imposible tarea que nos proponen de descubrir quienes son y lo qué quieren, misterio, incógnita, sex appeal.
¡Nunca lo sabrás! Y por eso mismo entretenido.

Cómo colmarlas, es la aspiración masculina que todo lo debemos “cumplir”. ¿Estuve bien?
Dicen que las mujeres son histéricas y los hombres obsesivos. Buena Yunta.

Las gordas billeteras suelen apaciguarlas, siempre que ellas mismas no sean ricas y se dediquen a reparar animalitos o personas dañadas. Los dólares también apaciguan a los varones; no es territorio únicamente femenino.

Y si te crees que yo sé lo que ellas quieren, acertaste de lleno, pero no son los diamantes como dice Nicole Kidman en la película Moulin Rouge.

Soy discreto.

miércoles, 10 de enero de 2007

Amores Desencontrados...

Un género poético muy de moda en el siglo XVI destacaba un dualismo extremista que consistía en “un elogio obsesivo” –Blasón- o un “destronamiento perpetuo” o Contrablasón del cuerpo carnal de la mujer amada o soñada.

Un pequeño ejemplo de blasón nos permitirá entrar en tema:

Lágrima plateada, húmeda y que destila
De los bellos ojos claros, que desciende suave y lentamente
Partiendo la cara, y de allí en los senos,
Lugares prohibidos como sacros y santos...
(Maurice Scève)

Blasón en heráldica, tiene que ver con las diferentes partes y símbolos, que acompañan al escudo de armas. También se aplica en el sentido de buena reputación u honestidad. Parece aludir siempre a un “distintivo”. En los consultorios “Psi” porteños y en algunos trabajos psicoanalíticos, se suele designar como blasón a la herencia simbólica, a lo que nos legaron nuestros mayores, más allá de lo material, que deja su marca (huella) en nosotros.

Los amantes, claro, necesitan cantar loas y dejar bien claros los motivos de su pasión, como tela transparente sin costuras, nylon casi.

Parece que lo de "blasonar" tiene que ver con el poeta francés
Clément Marot, que alrededor de 1536 inventa en Francia la moda de los blasones -poemas elogiando e idealizando en extremo a las partes del cuerpo de la mujer amada. La escuela Lionesa impulsada por él, produjo a Louise Labé, cuya obra más conocida es Delia, objeto de la más alta virtud (Délie, objet de plus haute vertu) publicada en 1544. Lo cito en particular porque el mismo nombre del poema, aislado del contexto, nos resultaría divertido.
En su Cancionero (1374), el poeta Petrarca dedica 366 poemas a su amada Laura, pero en ellos nunca nos permite imaginar su cuerpo en forma total, sino sufriendo de una operación de disección textual. Los cabellos, los ojos, la boca, el cuello, el torso y las manos de Laura están repartidos al azar entre los diversos poemas, lo que nos hace muy difícil reconstruirla.
Este género fue también utilizado por Cervantes Saavedra para burlarse del desmembramiento petrarquista, unos sesenta años después de Marot, cuando escribió “El Quijote de la Mancha” (1605).

Don Quijote utiliza este desmembramiento blasónico al hablar en forma sublime de la idealizada doncella, Dulcinea del Toboso:



«[Q]ue sus cabellos son oro, su frente campos elíseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil –etc.





Hablando de blasones y de amores, el/la lector/a no se equivoca si recuerda muchas charlas de café o del club, donde los varones valorizan a las mujeres, según sus partes. Tal vez esta sea una de las formas características de amar de los varones. No olvidemos que estos blasones fueron escritos por ellos, pues en esos tiempos no había mujeres poetas. ¿Cuál es la diferencia entre el amor de un hombre y el de una mujer?... ¿Es que existe una discordancia?.
Probablemente, según mi relativa experiencia y como nos enseña el poema posterior, las mujeres desean ser amadas por entero (“ámame tal cual soy”) y los hombres realzan sus partes más apetecibles... ponen condiciones. Esto produce malos entendidos en la cuestión amorosa. O la cuestión mencionada de las diferencias… un desencuentro permanente que se hace más obvio en las parejas estables… ¿ pars versus toto?. ¿Podrá alguien amar sin condición alguna…?, o ¿amar solamente a los caracteres sexuales secundarios?; ¿quien sabe?...


“Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra...
Si me quieres, quiéreme negray blanca.
Y gris, y verde, y rubia,
quiéreme día,quiéreme noche...
¡Y madrugada en la ventana abierta!
Si me quieres, no me recortes:
"¡Quiéreme toda... o no me quieras!” (1)

Como existía, seguramente, la percepción que olvidaba algo entre tanto derroche amoroso, el mismo Clement Marot intenta recuperar lo excluido. Los poemas participantes, incluido el «Blason del Bello Pezón», del propio Marot, se reeditaron pocos años después de 1543, con la suma de sarcásticos contrablasones como el «Blasón del Feo Pezón». En los Blasones Anatómicos del cuerpo femenino de la última versión (1544) , tenemos reunidos “el poema del bello pezón” y también “el poema del feo pezón”. Y cuando los leemos sucesivamente, en forma “blasón-contrablasón”, resulta este cómico contrapunto:



Por un lado: Pezón renovado, más blanco que un huevo.
Por otro lado: Pezón que no tiene nada más que la piel
Por un lado : Pezón de satin blanco todo nuevo
Por otro lado: Pezón flaco, pezón de bandera
Por un lado: Pezón que hace sonrojar a la rosa
Por otro lado: Teta grande, larga Tetaza
Por un lado: Pezón mas bello que ninguna cosa
Por otro lado: Pezón, debo decir alforja?


Por un lado: Pezón duro, no más Pezón, verá
Sino pequeña bolita de marfil,
En medio de la que está asentada
Una fresa, o una cereza (….)

Por otro lado: Pezón con grande y fea punta negra
Como la de un embudo
Pezón que se zarandea, siempre,
Sin ser movido ni sacudido (…..)

(Traducción de Víctor Michelón)
Así vemos como el mismo objeto amoroso, para los varones, puede ser hermoso u horripilante… curiosidad, que también puede ocurrir dentro de la misma pareja . Se abren demasiados interrogantes aunque no se contesta ninguno. A veces es mejor dejar las preguntas abiertas, que saltar a conclusiones que obturan nuestro legítimo deseo de saber. Cada persona sabrá como “arreglar cuentas” dentro de su propia pareja.

Víctor Michelón


1) Dulce María Loymaz, Cuba (1903-).