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jueves, 7 de noviembre de 2013

Un hemisferio en una cabellera




Un hemisferio en una cabellera

Déjame respirar mucho tiempo, mucho tiempo, el olor de tus cabellos; sumergir en ellos el rostro, como hombre sediento en agua de manantial, y agitarlos con mi mano, como pañuelo odorífero, para sacudir recuerdos al aire.

¡Si pudieras saber todo lo que veo! ¡Todo lo que siento! ¡Todo lo que oigo en tus cabellos! Mi alma viaja en el perfume como el alma de los demás hombres en la música.

Tus cabellos contienen todo un ensueño, lleno de velámenes y de mástiles; contienen vastos mares, cuyos monzones me llevan a climas de encanto, en que el espacio es más azul y más profundo, en que la atmósfera está perfumada por los frutos, por las hojas y por la piel humana.

En el océano de tu cabellera entreveo un puerto en que pululan cantares melancólicos, hombres vigorosos de toda nación y navíos de toda forma, que recortan sus arquitecturas finas y complicadas en un cielo inmenso en que se repantiga el eterno calor.

En las caricias de tu cabellera vuelvo a encontrar las languideces de las largas horas pasadas en un diván, en la cámara de un hermoso navío, mecidas por el balanceo imperceptible del puerto, entre macetas y jarros refrescantes.

En el ardiente hogar de tu cabellera respiro el olor del tabaco mezclado con opio y azúcar; en la noche de tu cabellera veo resplandecer lo infinito del azul tropical; en las orillas vellosas de tu cabellera me emborracho con los olores combinados del algodón, del almizcle y del aceite de coco.

Déjame morder mucho tiempo tus trenzas, pesadas y negras. Cuando mordisqueo tus cabellos elásticos y rebeldes, me parece que como recuerdos.

Charles Baudelaire

jueves, 30 de mayo de 2013

CUERPO DE MUJER-PABLO NERUDA

POEMA 1

Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.

Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.

Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!

Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.


Pablo Neruda

domingo, 13 de julio de 2008

LA FELICIDAD ES UN HORIZONTE

La felicidad, como el horizonte, es inaprehensible.


Creemos lograrla, no nos damos cuenta cuando nos visita, y muchas veces sentimos que no logramos ser plenamente felices, nunca. O por lo menos no es duradera.


Como lo explica el breve cuento Sen.


-Maestro, ¿Por qué existen el dolor, el invierno, la oscuridad, la enfermedad, la vejez, la angustia y el sufrimiento?


* Mi bastón te contestará Saltamontes!.


- No entiendo.


* Yo Tampoco!


Todos sabemos de qué se trata y no es asunto nuevo.


Creo que plantea en sus propios términos una cuestión similar a las conclusiones sobre la felicidad de "El Malestar en la Cultura" de S. Freud :


"A pesar de su condición fragmentaria, me atrevo a cerrar nuestro estudio con algunas conclusiones.


El designio de ser felices que nos impone el principio del placer es irrealizable; mas no por ello se debe -ni se puede- abandonar los esfuerzos por acercarse de cualquier modo a su realización.


Al efecto podemos adoptar muy distintos caminos, anteponiendo ya el aspecto positivo de dicho fin -la obtención del placer-, ya su aspecto negativo -la evitación del dolor-.


Pero ninguno de estos recursos nos permitirá alcanzar cuanto anhelamos.

La felicidad,considerada en el sentido limitado, cuya realización parece posible,

es meramente un problema de la economía libidinal de cada individuo.


Ninguna regla al respecto vale para todos; cada uno debe buscar por sí mismo la manera en que pueda ser feliz.


Su elección del camino a seguir será influida por los más diversos factores.


Todo depende de la suma de satisfacción real que pueda esperar del mundo exterior y de la medida en que se incline a independizarse de éste; por fin, también de la fuerza que se atribuya a sí mismo para modificarlo según sus deseos. Ya aquí desempeña un papel determinante la constitución psíquica del individuo, aparte de las circunstancias exteriores."


"Busca la manera, de comer perdices", agrega el poeta Joan Manuel Serrat en una canción.