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Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra.; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti. John Donne, Devotions Upon Emergent Occasions
LaMagaHoy es una actualización de temas que nos interesan: arte, cultura, humor, lingüística, literatura, periodismo, sociedad y psicoanálisis. Aceptamos toda colaboración que tenga relación con la temática. Haga llegar su aporte escribiéndonos. Es un mensaje dentro de una botella que navega en el mar virtual ¡Bienvenidos!
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jueves, 21 de agosto de 2014
Por Quién Doblan las Campanas
miércoles, 13 de agosto de 2014
Faust (Goethe)/Scene I
«Rembrandt, Faust» de Rembrandt - Etching by Rembrandt. Disponible bajo la licencia Public domain vía Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Rembrandt,_Faust.jpg#mediaviewer/Archivo:Rembrandt,_Faust.jpg
Faust (Goethe)/Scene I
Part I Night
In a narrow, high-vaulted Gothic room, FAUST, seated restlessly in an armchair at his desk.
FAUST:
I've studied, alas, philosophy,
Law and medicine, recto and verso
And how I regret it, theology also
Oh, God, how hard I've slaved away,
With what result? Poor fool that I am,
I'm no whit wiser than when I began!
I've got a Master of Arts degree
On top of that a P.h.D.,
For ten long years, around and about,
Upstairs, downstairs, in and out,
I've led my students by the nose
To what conclusion? That nobody knows,
Or can ever know, the tiniest crumb!
Which is why I feel completely undone.
Of course I'm cleverer than these stuffed shirts,
These Doctors, Masters, Jurists, Priests
I'm not bothered by a doubt or a scruple
I'm not afraid of Hell or the Devil — But the consequence is, my mirth's all gone;
No longer can I fool myself
I'm able to teach men
How to be better, love true worth;
I've got no money or property,
Worldly honors or celebrity
A dog wouldn't put up with this life!
Which is why I've turned to magic
Seeking to know, by ways occult,
From ghostly mouths, many a secret;
So I no longer need to sweat
Painfully explaining what
I don't know anything about;
So I may penetrate the power
That holds the universe together,
Behold the source whence all proceeds
And deal no more in words, words, words.
O full moon, melancholy-bright,
Friend I've watched for, many a night
Till your quiet-shining face
Appeared above my high-piled desk —
If this were only the last time
You looked down on my pain!
If only I might stray at will
Beneath your light, high on the hill
Haunt with spirits upland hollows,
Fade with you in dim-light meadows
And soul no longer gasping in
The stink of learning's midnight lamp,
Bathe in your dews till well again!
I've studied, alas, philosophy,
Law and medicine, recto and verso
And how I regret it, theology also
Oh, God, how hard I've slaved away,
With what result? Poor fool that I am,
I'm no whit wiser than when I began!
I've got a Master of Arts degree
On top of that a P.h.D.,
For ten long years, around and about,
Upstairs, downstairs, in and out,
I've led my students by the nose
To what conclusion? That nobody knows,
Or can ever know, the tiniest crumb!
Which is why I feel completely undone.
Of course I'm cleverer than these stuffed shirts,
These Doctors, Masters, Jurists, Priests
I'm not bothered by a doubt or a scruple
I'm not afraid of Hell or the Devil — But the consequence is, my mirth's all gone;
No longer can I fool myself
I'm able to teach men
How to be better, love true worth;
I've got no money or property,
Worldly honors or celebrity
A dog wouldn't put up with this life!
Which is why I've turned to magic
Seeking to know, by ways occult,
From ghostly mouths, many a secret;
So I no longer need to sweat
Painfully explaining what
I don't know anything about;
So I may penetrate the power
That holds the universe together,
Behold the source whence all proceeds
And deal no more in words, words, words.
O full moon, melancholy-bright,
Friend I've watched for, many a night
Till your quiet-shining face
Appeared above my high-piled desk —
If this were only the last time
You looked down on my pain!
If only I might stray at will
Beneath your light, high on the hill
Haunt with spirits upland hollows,
Fade with you in dim-light meadows
And soul no longer gasping in
The stink of learning's midnight lamp,
Bathe in your dews till well again!
En una habitación estrecha
de estilo gótico y muy abovedada,
FAUSTO está sentado inquieto en un sillón de su escritorio.
FAUSTO:
He estudiado, por desgracia, filosofía,
derecho y medicina, recto y verso
Y cómo lo lamento, la teología también
Oh, Dios, lo duro que he trabajado como negro,
¿Con qué resultado? Pobre tonto soy,
¡No soy ni un poco más sabio que cuando empecé!
Tengo una Maestría en Artes
Y además un doctorado,
Durante diez largos años, por todas partes,
Arriba, abajo, adentro y afuera,
He llevado a mis estudiantes de la nariz
¿A qué conclusión? Eso nadie lo sabe,
O nunca puede saberlo, ¡la migaja más pequeña!
Es por eso que me siento completamente deshecho.
Por supuesto que soy más inteligente que esos pomposos formales,
Esos médicos, maestros, juristas, sacerdotes
No me molesta una duda ni escrúpulo
No tengo miedo al infierno o el Diablo - Pero la consecuencia es, mi alegría se ha terminado;
Ya no puedo engañarme
De que soy capaz de enseñar a los hombres
Cómo ser mejor, el valor del verdadero amor;
No tengo dinero ni bienes,
Honores mundanos ni celebridad
¡Un perro no soportaría esta vida!
Es por eso que he vuelto a la magia
Buscando conocer, por caminos ocultos,
De bocas fantasmales, muchos secretos;
Así que ya no necesito a sudar
Explicando dolorosamente
Que no sé nada de nada;
Así que puedo penetrar en el poder
Que mantiene al universo unido,
He aquí la fuente de donde todo procede
Y dejar de medrar en palabras, palabras, palabras.
Oh luna llena, brillo de melancolía,
Amigo yo he observado, muchas noches
Hasta que tu tranquila y brillante cara
Apareció encima de mi escritorio de cosas apiladas -
Si esta fuera solo la última vez
¡Que espía mi dolor!
Si pudiera apartarme a voluntad
Bajo su luz desde lo alto de la colina
Hechizado con los espíritus de las tierras altas,
Fundido con usted en campos de luz tenue
Y el alma dejando de absorber
El hedor de la lámpara de medianoche del aprendizaje,
¡Bañando sus rocíos…
Traducción Víctor J. Michelón (Utilizando además traductor Google)
FAUSTO:
He estudiado, por desgracia, filosofía,
derecho y medicina, recto y verso
Y cómo lo lamento, la teología también
Oh, Dios, lo duro que he trabajado como negro,
¿Con qué resultado? Pobre tonto soy,
¡No soy ni un poco más sabio que cuando empecé!
Tengo una Maestría en Artes
Y además un doctorado,
Durante diez largos años, por todas partes,
Arriba, abajo, adentro y afuera,
He llevado a mis estudiantes de la nariz
¿A qué conclusión? Eso nadie lo sabe,
O nunca puede saberlo, ¡la migaja más pequeña!
Es por eso que me siento completamente deshecho.
Por supuesto que soy más inteligente que esos pomposos formales,
Esos médicos, maestros, juristas, sacerdotes
No me molesta una duda ni escrúpulo
No tengo miedo al infierno o el Diablo - Pero la consecuencia es, mi alegría se ha terminado;
Ya no puedo engañarme
De que soy capaz de enseñar a los hombres
Cómo ser mejor, el valor del verdadero amor;
No tengo dinero ni bienes,
Honores mundanos ni celebridad
¡Un perro no soportaría esta vida!
Es por eso que he vuelto a la magia
Buscando conocer, por caminos ocultos,
De bocas fantasmales, muchos secretos;
Así que ya no necesito a sudar
Explicando dolorosamente
Que no sé nada de nada;
Así que puedo penetrar en el poder
Que mantiene al universo unido,
He aquí la fuente de donde todo procede
Y dejar de medrar en palabras, palabras, palabras.
Oh luna llena, brillo de melancolía,
Amigo yo he observado, muchas noches
Hasta que tu tranquila y brillante cara
Apareció encima de mi escritorio de cosas apiladas -
Si esta fuera solo la última vez
¡Que espía mi dolor!
Si pudiera apartarme a voluntad
Bajo su luz desde lo alto de la colina
Hechizado con los espíritus de las tierras altas,
Fundido con usted en campos de luz tenue
Y el alma dejando de absorber
El hedor de la lámpara de medianoche del aprendizaje,
¡Bañando sus rocíos…
Traducción Víctor J. Michelón (Utilizando además traductor Google)
sábado, 1 de diciembre de 2007
EL HUMOR DE RABELAIS
…”La prudencia de los padres ha guiado su elección: si la risa es la distracción de la plebe, la licencia de la plebe debe ser refrenada y humillada y aterrorizada mediante la severidad. Y la plebe carece de armas para afinar su risa hasta convertirla en un instrumento contra la seriedad de los pastores, que deben conducirla hacia la vida eterna y sustraerla a las seducciones del vientre, de las partes pudendas, de las comidas, de sus sórdidos deseos…”
“El Nombre de la Rosa”. H. Eco./
“El sueño de la razón engendra monstruos”/Goya.
Mi deseo es traer a Uds. A Francois Rabelais (1494-1553) y su mundo, que nos cuenta demostraciones carnavalescas, que tuvieron lugar en el siglo XVI; el Renacimiento ensayaba sus primeros despertares, después del largo sueño de la Edad Media. Momento de la aparición del cuerpo y sus intimidades, a través de excursiones por la anatomía, más pinturas y esculturas famosas que se atreven a mostrar la reprimida desnudez, aún en temas religiosos. Tiempos de inquietantes noticias y chismes de salvajes desnudos cubiertos de oro, provenientes de los nuevos mundos (América).
Mikhail Bakhtin, un teórico ruso de los años 30 y autor reconocido dentro del pensamiento actual por el libro “Rabelais y su mundo”, destaca el humor popular y el carnavalismo de este autor. Buscó recuperar partes de Gargantua and Pantagruel que en el pasado fueron ignoradas o suprimidas, y realizar un análisis del sistema social del renacimiento para descubrir el equilibrio entre el lenguaje que era permitido y el que no era permitido, y la interacción entre lo social y lo literario.
En los comienzos del renacimiento, el goce sensual del cuerpo humano, no era funcional a los fines del feudalismo, que precisaba a sus siervos de la gleba para crear las riquezas = posibilidad de hacer castillos, caballerías, y filosofías que los justificaran. Una vida corporal “de paso” hacia otra vida eterna, la verdadera.
Vida de los sujetos del joven renacimiento separada en dos bloques: épocas comunes de servidumbre y épocas del carnaval. En épocas serviles rozar un seno de duquesa cuesta la vida; en el carnaval es ella quien ruega que le quieran tocar el culo, ¡mucha competencia!.
Muy cierto – dijo el monje- que donde por todas partes hay muro por fuerza se murmura, y hay mucha envidia y mucha conspiración. - Gargantúa
En esta escena de pasaje aparece Francois Rabelais (1494-1553), monje, médico y escritor francés que cambió varias veces su orden religiosa: lo expulsaban de Francia, lo reprimían.
Rabelais se nutría de antiguos textos griegos, del “Elogio de la Locura” de Erasmo de Rótterdam, de la “Utopía” de Tomas Moro, dando vida a lo terráqueo, a la alegría del vivir, al goce del cuerpo mediante los sentidos, a la creación de palabras –ensaladas que resumían varios conceptos, creación de la lengua. Rabelais se lanzó a la aventura literaria, devolviendo al cuerpo desde la cabeza hacia abajo, sus otras eliminadas partes. El invento de expresiones nuevas y los juegos de palabras, lo grotesco, los contrasentidos, las risas y blasfemias gozadas por los plebeyos, fueron la respuesta final del primer renacimiento, al miedo que causaba ese infierno “prometido” y las imágenes santas.
Agelastos, fue el nombre creado por Rabelais del griego, para designar a quienes no saben reír. No en vano las abadías ocultaron durante cientos de años todos los textos vinculados con la risa, algunos atribuidos apócrifamente a Aristóteles o al filósofo Demócrito que creía estar loco por reírse de todas las cosas, a quien Hipócrates contestó en forma apócrifa que “no estaba loco, sino que tenía una naturaleza feliz”, palabras más o menos. La historia como una risa.
… Amanecía otra vez y la masa festejaba el carnaval, curioso eufemismo decir “festejaba”. Su similitud con los actuales procesos festivos, era por ley de opuestos; no se parecían en absoluto. Nada, del con-formarse actual. Un dicho popular afirma que después de largos años de represión, lo primero que aflora son los nervios. Durante la larga época del carnaval de esa transición, se terminaban las jerarquías y el complicado proceso de máscaras caía. No había en ese momento jóvenes y viejos, altos y petisos, flacos y gordos, nobles y plebeyos, mujeres y hombres, reyes y súbditos (no sujetos). Tampoco público ni actores. Quizás algo contemporáneo que semeje la situación descripta sean algunas fiestas rave del post-modernismo y la letra, varias veces censurada, de la canción “Fiesta” de Joan Manuel Serrat. El carnavalismo al que hace referencia Rabelais no era tan sencillo. No era debutante.
Era heredero histórico de los carnavales griegos, las bacanales romanas, y Los Saturnales, donde la situación social se invertía. Se fundamentaba en la creación de vistosos disfraces, antifaces o máscaras que favorecían el anonimato, rituales, obras trágicómicas, declaraciones públicas, retruécanos y puestas cómicas, y el arte de insultar (blasfemar también), atracones por mera glotonería de paladares ebrios.
Rabelais mientras tanto, jugaba con las lenguas francesa y griega, combinaba las palabras, las condensaba, parabolizaba, desplazaba, creaba neologismos. Recreaba al francés, la lengua de aquel entonces. . “Raymond Quenau, Henri Michaux y Ferdinand Céline, para no hablar de Rabelais, inventaron palabras nuevas y últimamente han aparecido teóricos y abogados de la literatura que prohiben "herir el lenguaje", es decir, no habría que acuñar neologismos. Estos prohibidores olvidan algo: si los pueblos no hubieran "herido" sus lenguajes desde que empezaron los siglos, hoy nos hablaríamos por señas”… (Juan Gelman, Sentir para Pensar, www.páginadigital.com.ar).
Comer, beber y hacer el amor o golpearse hasta quedar exhaustos, rendido el cuerpo biológico por atravesar las fronteras de lo posible.
Pensarán tal vez en un hedonismo o en orgías, aunque no era ese exactamente el punto. La plebe hacía gala de otro saber frente al amo, goce sensual para la alegría que arrollaba insolente, indeterminación y ausencia de miedo al castigo divino. Imponiendo muchas costumbres que luego se incorporarían a la vida cotidiana, a las letras, a las artes, lejos de supersticiones y oscurantismos.
Esta actitud del carnavalismo y las ideas trabajadas inadvertidamente por Erasmo, Moro, Rabelais, se observaron en la literatura y el arte todo, en figuras como El Bosco, Leonardo, Miguel Angel, Miguel de Cervantes Saavedra algunas décadas después, en Shakespeare, en las sátiras y farsas de Moliere y en muchas otras. Wolfgang Goethe, fue quién describió el carnaval más acabadamente. Porque tales deseos y gozos anudados y parcialmente “desatados”, también alumbraron artes y filosofías... “El Quijote de la Mancha” (1605) burlándose de la caballería y de tantos otros aspectos típicos de la Edad Media y las Cruzadas, logró influir en decenas de escritores hasta la actualidad misma… y recreó la lengua castellana. Aunque algunos concedan que ese libro pertenece más a Sancho Panza que al Ingenioso Hidalgo.
Partero del Humor
http://psychenavegante.net/index.php?option=com_content&view=article&id=1081:rabelais-impregno-de-humor-al-tramado-textual&catid=173:psicoanalisis
“El Nombre de la Rosa”. H. Eco./
“El sueño de la razón engendra monstruos”/Goya.
Mi deseo es traer a Uds. A Francois Rabelais (1494-1553) y su mundo, que nos cuenta demostraciones carnavalescas, que tuvieron lugar en el siglo XVI; el Renacimiento ensayaba sus primeros despertares, después del largo sueño de la Edad Media. Momento de la aparición del cuerpo y sus intimidades, a través de excursiones por la anatomía, más pinturas y esculturas famosas que se atreven a mostrar la reprimida desnudez, aún en temas religiosos. Tiempos de inquietantes noticias y chismes de salvajes desnudos cubiertos de oro, provenientes de los nuevos mundos (América).
Mikhail Bakhtin, un teórico ruso de los años 30 y autor reconocido dentro del pensamiento actual por el libro “Rabelais y su mundo”, destaca el humor popular y el carnavalismo de este autor. Buscó recuperar partes de Gargantua and Pantagruel que en el pasado fueron ignoradas o suprimidas, y realizar un análisis del sistema social del renacimiento para descubrir el equilibrio entre el lenguaje que era permitido y el que no era permitido, y la interacción entre lo social y lo literario.
En los comienzos del renacimiento, el goce sensual del cuerpo humano, no era funcional a los fines del feudalismo, que precisaba a sus siervos de la gleba para crear las riquezas = posibilidad de hacer castillos, caballerías, y filosofías que los justificaran. Una vida corporal “de paso” hacia otra vida eterna, la verdadera.
Vida de los sujetos del joven renacimiento separada en dos bloques: épocas comunes de servidumbre y épocas del carnaval. En épocas serviles rozar un seno de duquesa cuesta la vida; en el carnaval es ella quien ruega que le quieran tocar el culo, ¡mucha competencia!.
Muy cierto – dijo el monje- que donde por todas partes hay muro por fuerza se murmura, y hay mucha envidia y mucha conspiración. - Gargantúa
En esta escena de pasaje aparece Francois Rabelais (1494-1553), monje, médico y escritor francés que cambió varias veces su orden religiosa: lo expulsaban de Francia, lo reprimían.
Rabelais se nutría de antiguos textos griegos, del “Elogio de la Locura” de Erasmo de Rótterdam, de la “Utopía” de Tomas Moro, dando vida a lo terráqueo, a la alegría del vivir, al goce del cuerpo mediante los sentidos, a la creación de palabras –ensaladas que resumían varios conceptos, creación de la lengua. Rabelais se lanzó a la aventura literaria, devolviendo al cuerpo desde la cabeza hacia abajo, sus otras eliminadas partes. El invento de expresiones nuevas y los juegos de palabras, lo grotesco, los contrasentidos, las risas y blasfemias gozadas por los plebeyos, fueron la respuesta final del primer renacimiento, al miedo que causaba ese infierno “prometido” y las imágenes santas.
Agelastos, fue el nombre creado por Rabelais del griego, para designar a quienes no saben reír. No en vano las abadías ocultaron durante cientos de años todos los textos vinculados con la risa, algunos atribuidos apócrifamente a Aristóteles o al filósofo Demócrito que creía estar loco por reírse de todas las cosas, a quien Hipócrates contestó en forma apócrifa que “no estaba loco, sino que tenía una naturaleza feliz”, palabras más o menos. La historia como una risa.
… Amanecía otra vez y la masa festejaba el carnaval, curioso eufemismo decir “festejaba”. Su similitud con los actuales procesos festivos, era por ley de opuestos; no se parecían en absoluto. Nada, del con-formarse actual. Un dicho popular afirma que después de largos años de represión, lo primero que aflora son los nervios. Durante la larga época del carnaval de esa transición, se terminaban las jerarquías y el complicado proceso de máscaras caía. No había en ese momento jóvenes y viejos, altos y petisos, flacos y gordos, nobles y plebeyos, mujeres y hombres, reyes y súbditos (no sujetos). Tampoco público ni actores. Quizás algo contemporáneo que semeje la situación descripta sean algunas fiestas rave del post-modernismo y la letra, varias veces censurada, de la canción “Fiesta” de Joan Manuel Serrat. El carnavalismo al que hace referencia Rabelais no era tan sencillo. No era debutante.
Era heredero histórico de los carnavales griegos, las bacanales romanas, y Los Saturnales, donde la situación social se invertía. Se fundamentaba en la creación de vistosos disfraces, antifaces o máscaras que favorecían el anonimato, rituales, obras trágicómicas, declaraciones públicas, retruécanos y puestas cómicas, y el arte de insultar (blasfemar también), atracones por mera glotonería de paladares ebrios.
Rabelais mientras tanto, jugaba con las lenguas francesa y griega, combinaba las palabras, las condensaba, parabolizaba, desplazaba, creaba neologismos. Recreaba al francés, la lengua de aquel entonces. . “Raymond Quenau, Henri Michaux y Ferdinand Céline, para no hablar de Rabelais, inventaron palabras nuevas y últimamente han aparecido teóricos y abogados de la literatura que prohiben "herir el lenguaje", es decir, no habría que acuñar neologismos. Estos prohibidores olvidan algo: si los pueblos no hubieran "herido" sus lenguajes desde que empezaron los siglos, hoy nos hablaríamos por señas”… (Juan Gelman, Sentir para Pensar, www.páginadigital.com.ar).
Comer, beber y hacer el amor o golpearse hasta quedar exhaustos, rendido el cuerpo biológico por atravesar las fronteras de lo posible.
Pensarán tal vez en un hedonismo o en orgías, aunque no era ese exactamente el punto. La plebe hacía gala de otro saber frente al amo, goce sensual para la alegría que arrollaba insolente, indeterminación y ausencia de miedo al castigo divino. Imponiendo muchas costumbres que luego se incorporarían a la vida cotidiana, a las letras, a las artes, lejos de supersticiones y oscurantismos.
Esta actitud del carnavalismo y las ideas trabajadas inadvertidamente por Erasmo, Moro, Rabelais, se observaron en la literatura y el arte todo, en figuras como El Bosco, Leonardo, Miguel Angel, Miguel de Cervantes Saavedra algunas décadas después, en Shakespeare, en las sátiras y farsas de Moliere y en muchas otras. Wolfgang Goethe, fue quién describió el carnaval más acabadamente. Porque tales deseos y gozos anudados y parcialmente “desatados”, también alumbraron artes y filosofías... “El Quijote de la Mancha” (1605) burlándose de la caballería y de tantos otros aspectos típicos de la Edad Media y las Cruzadas, logró influir en decenas de escritores hasta la actualidad misma… y recreó la lengua castellana. Aunque algunos concedan que ese libro pertenece más a Sancho Panza que al Ingenioso Hidalgo.
Partero del Humor
http://psychenavegante.net/index.php?option=com_content&view=article&id=1081:rabelais-impregno-de-humor-al-tramado-textual&catid=173:psicoanalisis
sábado, 27 de enero de 2007
Todo tiene su tiempo

"Todo tiene su tiempo debajo del cielo:
Tiempo de nacer y tiempo de morir;
Tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado;
Tiempo de matar y tiempo de curar;
Tiempo de destruir y tiempo de edificar;
Tiempo de llorar y tiempo de reir;
Tiempo de endechar y tiempo de bailar;
Tiempo de esparcir piedras y tiempo de juntar piedras;
Tiempo de abrazar y tiempo de no abrazar;
Tiempo de callar y tiempo de hablar;
Tiempo de amar y tiempo de no amar;
Tiempo de guerra y tiempo de paz;
Tiempo de buscar y tiempo de perder.
Inspirado en Eclesiastés, Capítulo 3.
Fotografía de Jorge Solari.
Todo tiene su tiempo
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