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miércoles, 24 de diciembre de 2014

FELICES FIESTAS

Quiero agradecer a las personas que han leído mis artículos en 2014 ya que estuve muy enfermo casi todo el año. Por eso he publicado de modo irregular y hay otras veces que sin impdimentos, prefiero guardar silencio si no tengo algo sustancial para agregar a la catarata diaria de noticias y post de esta era de la información.
Es que a veces los medios masivos y el internet se convierten en grandes “distractores” que en lugar de aclarar oscurecen o saturan porque nos vemos sometidos a miles de noticias de las que podríamos prescindir (Ruido...)
Lo esencial es que deseo un feliz año 2015 en especial a mis seres queridos y también a la gente sin distinción aunque mi temática bloguera no cambiará en modo alguno el curso de las cosas del mundo y la vida.
Un pequeño blog aficionado como este no marcará tendencias pero me resulta grato escribir en él y aportar cuando se puede -que no tan fácil. Si además ustedes lo leen sólo me resta agradecer y pensar en realizar modestas mejoras.
LES DESEO FELICES FIESTAS   

viernes, 19 de diciembre de 2014

Contra el estrés de fin de año



Algunos pequeños cambios de nuestro estilo de vida pueden ponernos a salvo del estrés de diciembre y del nerviosismo moderno.

1.    Abarcar poco y bien.
2.    Hablar más despacio.
3.    Crear microclimas que favorezcan la relajación.
4.    Seleccionar bien lo que queremos vivir.
5.    Bajar la velocidad con que realizamos las cosas.
6.    Abandonar el apuro automático.
7.    Caminar más y estar en mayor contacto con la naturaleza.
8.    Aumentar la comunicación real y apagar los celulares.
9.    Diferenciar el trabajo y la vida personal.
10. Mirar una sola vez al día las noticias.

martes, 3 de diciembre de 2013

ESTRÉS EN DICIEMBRE



Fin de año produce simbólicamente un corte arbitrario de nuestro tiempo rutinario cotidiano ya que se acercan las fiestas, vacaciones y recesos habituales en este período.
Como todo límite cronológico nos hace repensar lo que ha pasado todo el año y recordar lo transcurrido. Se pone a prueba nuestra salud psíquica en un balance de nuestro entero ser que muchas veces no es positivo.
Es el momento de sacar conclusiones de cómo nos ha ido: de las pérdidas y ganancias en todos los aspectos. A pesar de la crisis económica y la falta de dinero, las pérdidas que más duelen suelen ser las de seres queridos que ya no estarán con nosotros estas fiestas.
Pueden aumentar nuestros niveles de estrés debido a los preparativos y compras para las fiestas o por las reuniones emotivas con amigos o familiares lejanos en las que a veces bebemos y comemos más de lo prudente.  
De hecho en grandes ciudades las calles y comercios están atestados de gente que quiere aprovechar ofertas porque promediando el mes todo aumenta de precio debido a un mayor consumo ni bien se cobran los aguinaldos.
A eso podemos sumar el receso escolar que en muchos países se produce a principios de diciembre y nos hace ocuparnos activamente de los niños que durante el año cursan la escuela y no requieren de tantos cuidados. 
La gente hormiguea en los centros comerciales salvo quienes deciden tomar sus vacaciones en esta época para evitar todo esto. La ciudad ya no es tan amigable.
Lo mencionado aumenta el tránsito vehicular y las conductas riesgosas para malhumor de los conductores y peatones.
En general aumentan los riesgos de todas las clases: accidentes viales por apuro o personas alcoholizadas, quemaduras, choques, intoxicaciones, pérdidas de visión, angustia y desavenencias personales, mayor estrés por el cierre comercial del año y peleas familiares.

Por ahí sería momento de ser prudentes y tomar precauciones para no resultar otra víctima más de los fuegos de artificio, “descocamientos” peligrosos, intoxicaciones alimenticias o por alcohol, atropellos, nerviosismo aumentado y este ambiente tan particular del fin de año.