sábado, 3 de agosto de 2013

TRAUMA Y CONDUCTAS AUTODESTRUCTIVAS




En "El Malestar en la Cultura"  S. Freud afirma que debido a nuestra propia constitución el sufrimiento nos amenaza desde tres lugares diferentes: 1) desde el propio cuerpo, 2) del mundo externo y 3) de las relaciones con otras personas

Teóricamente el término "traumático" ha sido aplicado de formas diferentes por distintos autores y escuelas con mayor o menor énfasis en lo psíquico o en el mundo externo. La eficacia o los efectos de lo traumático producido por la exclusión,  muertes, enfermedades, pérdidas masivas y/o cambios grandes de los marcos de referencia psicosociales no solo dependen de la disposición genética o historia subjetiva sino también de su calidad de vida, de las redes de apoyo social (Fliares. y amigos) que los contienen y de los mandatos culturales imperantes.  La calidad de la contención y elaboración posteriores de lo traumático pueden ser una clave para "despegarse"  de la confusión del impacto, determinando: A) un naufragio o empobrecimiento de las posibilidades asociativas y creativas del sujeto o B) la apertura a nuevas posibilidades para su singularidad con creación de nueva significación; un cambio importante para la salud mental del sujeto impactado.

CONDUCTAS AUTODESTRUCTIVAS

Las adicciones se definen como: 1) Deseo imparable (impulso) por alguna sustancia, actividad o relación humana 2) Uso compulsivo y frecuente de una o varias de las anteriores 3) Necesidad de aumento de las dosis para lograr el mismo efecto (Tolerancia) 4) Síndrome de abstinencia o sintomática sufrida al no consumir el objeto adictivo  5) Problemas en varias áreas de sus vidas.
Se acepta como adicción cualquier actividad o consumo que el sujeto no pueda controlar que lo lleve a conductas compulsivas y perjudique diversas áreas de su vida somática, personal, social, laboral, etc.
Muchos de nosotros tratamos de afrontar lo que nos angustia de mil formas diferentes: drogas, pastillas, alcohol, cigarrillos, música, sexo, juego, actividad física, relajación, yoga, gimnasio, baile, películas, televisión, computadora, terapias. Pero algunas son formas sanas de afrontar nuestras tensiones y otras autodestructivas.
Hay un mayor riesgo de conductas autodestructivas en personas que no cuentan con una buena red social de amigos y fliares. y se sienten desvalidas, desesperanzadas y con fuerte sentimiento de culpa. Las personas que sufren crisis personales, como enfermedades, la pérdida de seres  queridos; divorcio o abandono; fracasos y/o desempleo y todas las situaciones que causan alto estrés, en general son más propensas a concretar conductas autodestructivas. No ocurre en todos los casos pero los traumatizados son más proclives.
Las conductas autodestructivas no son muy evidentes ya que muchas veces pasan por accidentes más o menos graves: caerse de escaleras; golpearse la cabeza; rupturas de huesos; cruzar la calle en rojo o de forma imprudente; olvidar medicación esencial o tomar dosis extra; consumir drogas, tabaco o alcohol en exceso y toda clase de excesos. Algunas de estas conductas rozan el suicidio. Por eso cuando uno o algún familiar o amigo presente “un exceso de accidentes” deben prenderse las luces de alarma.
Según S. Freud  “A mi juicio, el destino de la especie humana será decidido por la circunstancia de si -y hasta qué punto- el desarrollo cultural logrará hacer frente a las perturbaciones de la vida colectiva emanadas del instinto de agresión y de autodestrucción”
Según R. Zukerfeld “Las manifestaciones de vulnerabilidad se expresan clínicamente en el déficit de la actividad fantasmática, en la precariedad de recursos del Yo para afrontar sucesos vitales, y en la tendencia al acto-descarga comportamental y/o somático. La mayor o menor vulnerabilidad de un sujeto depende –entre otras cuestiones que no desarrollaremos aquí de la relación historia y/o actualidad traumática con historia y/o grado de sostén vincular”.

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