viernes, 12 de noviembre de 2010

HEY JUDE! LET IT BE!



Creo que unos cuantos deberán revisar sus conceptos sobre lo que significa ser joven, su encubierto desprecio por los adultos mayores, ese "viejismo" tan demodé hoy en día. Tan pasado y "viejo".


En mi caso no era aún adolescente cuando escuché a los Beatles por primera vez (1961-1962) en su interpretación "Love me Do". Y hoy veo por televisión a tres generaciones de argentinos emocionados ante Paul McCartney, de 68 años, que es por lejos el cantante más importante de las últimas décadas (unos 45 años).


Quiero que vuelvan a contarme ese cuentito de la sociedad orientada a lo joven y adolescente.


Quiero que me expliquen otra vez por qué son "viejos" Paul McCartney, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Caetano Veloso, María Betania, Federico Lupi, Alfredo Alcón, Graciela Borges, Carlos Gasalla, Graciela Borges, Clint Eastwood, Morgan Freeman, Madonna, Mick Jaegger, Osvaldo Bayer, Elton John, Phil Collins, Rogers Waters, Charly García, El "flaco" Spinetta, Víctor Heredia, Leon Gieco, o cuando fueron viejos Sigmund Freud, Albert Einstein, Jean Paul Sartre, Frank Sinatra, Jorge Luis Borges, Juan Pablo II, Nelson Mandela, Mario Benedetti, Juan Gelman, Pablo Neruda y tantos otros, que omito.


HEY JUDE HEY JUDE,

DON´T MAKE IT BAD TAKE A SAD SONG AND MAKE IT BETTER REMEMBER TO LET HER UNDER YOUR SKIN THEN YOU CAN BEGIN TO MAKE IT BETTER BETTER, BETTER, BETTER, BETTER, BETTER, OH NA, NA NA NA NA NA NA NA NA NA NA, HEY JUDE NA, NA NA NA NA NA NA NA NA NA NA, HEY JUDE NA, NA NA NA NA NA NA NA NA NA NA, HEY JUDE.


lunes, 2 de agosto de 2010

CANSADOS DE MURPHY-TODO PARA ATRAS


CANSADOS DE MURPHY

No puede ganar. No puede empatar. Ni siquiera puede abandonar el juego.
No se engañe. Ud está tan cansado como yo de las olas polares, olas de calor, faltas de dinero, desocupación, recesiones que se instalan durante años, crisis ambiental y financiera, resfríos y fiebre, todo lo que puede salir mal, sale mal.
Y tampoco lo engañaré diciendo que esto pasará. La verdad es que dentro de 50 o 100 años a todos les importará muy poco lo que hoy sufrimos y miles de generaciones previas experimentaron lo mismo.

Así que mi sabia conclusión Hoy es:

Sonría, ¡mañana será peor!

viernes, 21 de mayo de 2010

TODOS LOSERS, VIEJISMO Y FEISMO



VIEJISMO Y FEISMO
(¡QUE HORROR!)
Aunque no ocurre en todo el mundo, en Argentina por lo menos fuera de los mayores de 65 años ya no se sabe quién es viejo y quién no lo es.
El ejemplo es el de personas que pasadas los 35 o 40 años ya no son aptos para trabajar. Lo dicen bien claro los avisos de trabajo: “menos de 35 años” además de pedirte 10 años de experiencia.
Parece que fuera una sociedad fabricada para personas entre 18-37 años y no hablemos de la belleza, los feos no consiguen trabajos – al público por lo menos.
Pero hay un imaginario social de que las personas que no cumplen los mandatos culturales no tienen éxito.
Por eso los mayores usan cirugías plásticas de todos los tipos, toman vitaminas, sexo drogas y otras sustancias no tan inocuas, o se comportan a los 50 años como si tuvieran 25 (caso Ceratti) y se vive la pérdida de la juventud y la belleza como una gran tragedia.
Gran responsabilidad en esto la tienen los medios de comunicación que fomentan esta “cultura adolescente”, casi. Una de mis amigas dice que la gente vive ahora “al palo” y se refiere al vivir excitado, ‘arriba’, deseoso, apurado.
¡Inhumano!
Y todo esto no tendría importancia si todos entendieran la diferencia entre las películas y la televisión y la vida real. Las películas y la televisión son productos comerciales, para vender sin que el comprador pueda pensar.

Es que parecen dos mundos opuestos. El mundo real es muy distinto de la pantalla.

La gente que atesta las ciudades, incluyendo las norteamericanas (donde hay muchos gordos), no se ve reflejada en los medios de comunicación y las películas de Hollywood son el máximo ejemplo de ello, esas mujeres sublimes, bellas caras y cuerpos que dejan sin respiración. Hay mujeres muy bonitas fuera de los medios, pero no son mayoría.

La pubertad, la inmediatez (¡Lo quiero todo Ya!), la velocidad inhumana, la “perfección” en todos los sentidos, los ideales de belleza escuálida (flaca tipo campo de concentración), los pechos y nalgas ‘globos’, hacer el dinero fácil y rápido, esos son los nuevos valores de nuestra sociedad. Lo superficial, lo banal.

Esto sólo perjudica a quienes ‘se lo compran’, lástima por ellos.

jueves, 6 de mayo de 2010

Contra el Estrés




Escribir sobre las cosas que nos pasan o que imaginamos, hacer relatos con personas reales o ficticias, crear o retratar “personajes” nos permite contactar con nuestros sentimientos y ponerlos totalmente en juego. No hay que preocuparse por escribir bien ni por tener lectores, la literatura es lo de menos, aunque los sentimientos lo más importante. Tanto es así que una corriente psicológica argentina instituyó el “cuento terapéutico”. Creado e impulsada por Mónica Bruder, autora del libro El cuento y los afectos (ED. Galerna), afirma que "el cuento es una metáfora que mediante un lenguaje simbólico permite conectarnos con lo más íntimo de nosotros".
Participar en foros, chateos, o utilizar el Internet –ahora es Facebook o Twitter- para lograr contactos humanos puede sernos resultarnos sencillo cuando estos son escasos. Esta forma no tendrá la calidad de los contactos cara-a-cara con los demás, amores, familia, amigos o la gente que conocemos por la calle o haciendo las compras, no se podrá nunca comparar con el hecho de conocer bien a los vecinos del barrio, pero puede resultar como última posibilidad, cuando todo lo demás ha fallado. Pero cuidado, hay mucho “pirata” dando vueltas por el Internet, lo que traducido significa no pague nada, no entregue sus datos personales.
Según muchos, jugar con los hijos pequeños o con mascotas les permite disfrutar mucho.
También el coqueteo y la valorización de la pareja –todo empieza con “el masaje”- suele producirles fuertes sentimientos placenteros.
El buen humor, los chistes adecuados y poder reírse un poco de uno mismo también ayudan a sentirse mejor. A veces también puede ayudar el humorismo de la radio u otros medios de difusión si a la persona en particular le gustan, lo hacen sentir bien o logran relajarlo.
La base de cualquier esfuerzo para combatir el estrés suele ser la concentración, porque si estamos muy ocupados haciendo algo concreto con las manos, o con la mente, es más difícil que nos abrume la angustia. Tal vez esa sea la base del escribir para sentirnos mejor. Quizás también ese sea el sentido del uso de los “distractores” o cualquier objeto o persona que nos distraiga un poco de las situaciones difíciles que tenemos que enfrentar en la vida. Los estudiantes universitarios hace mucho tiempo que saben eso, que ponen en práctica cuando tienen que rendir un examen y mientras esperan para pasar a la temida mesa “juguetean” con una pequeña moneda entre los dedos, la hacen girar, la dan vuelta, la amasan. Con eso logran un nivel de distracción mínimo que les permite mantener el valor frente a lo que tendrán que enfrentar en pocos minutos. Saben de sobra que obsesionarse con una idea o cosa como estudiar, ¡no sirve!.

viernes, 23 de abril de 2010

GRANDES EXPECTATIVAS



GRANDES EXPECTATIVAS

La mayoría de nosotros vivimos esperando un “golpe de suerte”, algo maravilloso en lo que ciframos nuestra dicha, como ganarse la lotería o ser amado de modo perfecto, la mujer ideal, el trabajo soñado, ha “herencia” desconocida que vendría de algún sitio lejano.
Queremos encontrar un “sitio” ideal un refugio contra el sufrimiento para alcanzar la dicha plena.
Como si siempre nos faltara algo para la completitud.
Tal vez si dejamos de comportarnos como los protagonistas de alguna irreal película de Hollywood veríamos todo más claro.
El parecido es la vida real con una película es el mismo que hay entre Brad Pitt y el resto de nosotros. O Angelina Jolie y usted.
Cuando elevamos nuestras expectativas corremos serio riesgo de frustrarnos, porque lo Ideal es enemigo de lo bueno.
Y quizás estaría bien mirar mejor alrededor nuestro porque nos podemos llevar una sorpresa. Quizás estamos rodeados como lo merecemos pero no nos damos cuenta.
Entre la multitud de conocidos y amigos a medias, entre las personas que nos sirven el café, la peluquera, el odioso jefe, los aburridos compañeros, la-misma-gente-de-siempre puede haber alguien interesante y destacable, pero si no nos detenemos a habitar con ellos –de quienes somos otro más- nunca los conoceremos en verdad.
No digo “idealizar” a quienes nos rodean, digo sólo prestar un poco más de atención, reconocerlos como pares.
Puede que nos sorprenda.

jueves, 8 de abril de 2010

EL MAL Y OTRAS YERBAS



El joven discípulo se acerca al Maestro casi agitado y le arroja la pregunta sin titubeos “Maestro venerado, ¿por qué existe el mal y la oscuridad, las enfermedades, la vejez y la decadencia, las desgracias y las traiciones?.
El Maestro escueto replica: “Mi bastón te contestará Saltamontes”.
“¡No entiendo!” dice el aspirante mirando con fijeza al bastón.
“¡Yo tampoco!” concluye el Maestro.

Parece sólo un juego de palabras, pero lo que saben con claridad los programas de mayor éxito de la televisión es lo que el público busca en ellos. Los temas que distraen, amables, simpáticos, que nos permitan olvidar. Por algo se llama industria del entretenimiento al cine en Estados Unidos, ¡pochocho! (o popcorn).

El éxito de la serie House en todo el mundo refleja alguien que todos deseamos -uno que se las sepa todas.

Cuando Irak atacó con misiles Scud a Israel en la década de 1990, las autoridades israelíes aconsejaron a la población que miraran películas de acción y guerra. Es una forma de “naturalizar” lo que de otra manera sería insoportable.

Estas reflexiones las causó un post del 2008 de admirable optimismo hacia la vida y repleto de valientes comentarios sobre la inminente crisis que se avecinaba en España, de la cual no sabían nada en diciembre del 2008.

Hay muchos modos de afrontar los temas difíciles, pero aunque algunas técnicas alivien nuestra natural ansiedad y nos ayuden a seguir pese a todo, no curan el histórico sufrimiento que es parte de la condición humana.

Las Buenas Noticias son que en este aspecto: ricos, pobres, gordos, flacos, feos, bellas, altos y bajos, sajones o latinos, sanos y enfermos, estamos todos iguales, sin saber qué pasa y sentados arriba de una calabaza.